Los jefes judíos volvieron a llamar al que había sido ciego, y le dijeron: —Júranos por Dios que nos vas a decir la verdad. Nosotros sabemos que el hombre que te sanó es un pecador. Él les contestó: —Yo no sé si es pecador. ¡Lo que sí sé es que antes yo era ciego, y ahora veo!
Juan 9:24-25 TLA
(Énfasis del autor)
Jesús no solo es el que sana, alimenta, enseña, sino que completa Su obra dando vida eterna a los que creen en Él. Con Él, el Reino de Dios se acercó a las personas, se hizo accesible a todos.
Vos y yo estamos llamados a hacer lo mismo, nuestra misión es anunciar el evangelio, proclamar a un Cristo que murió y resucitó para que pudiéramos tener vida eterna, y así acompañarlo con actos que demuestren que el Reino ha llegado a nuestras vidas.
No es solo alimentar, ayudar, dar una palabra, hay personas e instituciones que no son cristianas que ayudan a la gente y lo hacen muy bien, pero esa ayuda no tiene el poder de transformar a las personas desde adentro. Solo Jesús puede hacer que alguien pase de muerte a vida, de persona anónima a hijo del Rey.
Jesús quiere que ofrezcamos, que demos algo superior. Una respuesta diferente que solo pueden ofrecer los hijos de Dios, los que recibimos autoridad y poder delegado por Cristo. Los que podemos atar y desatar en Su nombre toda obra de la carne y del espíritu.
Entonces le contestaron: —Ahora resulta que tú, siendo pecador desde que naciste, nos vas a enseñar. ¡Ya no te queremos en nuestra sinagoga!
Jesús se enteró de esto, y cuando se encontró con el joven le preguntó: — ¿Crees en el Hijo del hombre?
El joven le respondió: —Señor, dígame usted quién es, para que yo crea en él.
Jesús le dijo: —Lo estás viendo. Soy yo, el que habla contigo. Entonces el joven se arrodilló ante Jesús y le dijo: —Señor Jesús, creo en ti.
Juan 9: 34-30 TLA
(Énfasis del autor)
En este día, además de ser sensible a las necesidades manifiestas de la personas, el Señor te invita a ser sensible al hambre espiritual de los que te rodean. Hay muchas propuestas espirituales de moda dando vueltas pero solo JESÚS ES EL CAMINO para llegar a Dios y ser saciados.
Desde la palabra, los hechos y también los milagros, Dios te respalda, te dio las herramientas para derribar fortalezas de maldad y provocar fe.
El Señor mueve nuestros corazones y cuando mueve a su iglesia en toda la faz de la tierra hay tiempos y tiempos y hay que estar preparados como aquellos hijos que eran entendidos en los tiempos que venían, y anticipar la jugada, como alguna vez predicamos. Anticiparse a lo que viene es estar preparados para lo que viene porque “la victoria ama a los que se preparan”. No solamente en el sentido intelectual sino mucho más en el sentido espiritual que involucra también lo emocional y lo intelectual. Estar preparados significa estar expectantes y el Señor va a derramar un vino”.
Pastor Hugo Herrera
10 de noviembre, 2024
No te pierdas la oportunidad de abrir tu boca y compartirlo de todas las maneras posibles, porque el Espíritu Santo en vos puede provocar algo superior
Ruth O. Herrera
