Sean siempre amables e inteligentes al hablar
Colosenses 4:6a PDT
Comenzamos esta semana reflexionando juntos acerca de las palabras. Las comparamos con los alimentos y señalábamos que de acuerdo al menú que elegíamos podíamos mejorar o deteriorar nuestra salud espiritual.
Hay palabras que surgen en una época determinada y se ponen de moda. Hace algunos años un filósofo hizo un estudio donde asociaba el uso de la expresión “nada” (que se había convertido en una muletilla que se intercalaba automáticamente entre frase y frase) con el vacío de sentido actual.
Un poco más reciente un sociólogo analizaba el “como si” que se escucha habitualmente en las conversaciones y lo relacionaba con la invasión de lo virtual en la vida cotidiana y la pobreza de vocabulario…
Aunque te parezca raro y ni siquiera te detengas a pensarlo, a todos se nos pegan ese tipo de expresiones porque las escuchamos diariamente.
No se trata de convertirnos en eruditos, pero es bueno detenernos a pensar de qué manera hablamos y cuáles son los temas recurrentes en nuestras interacciones porque nos afectan mucho más de lo que nos damos cuenta.
Ahora está de moda la palabra “empoderada” para justificar cualquier tipo de atropello, violencia verbal y descalificación hacia el otro. Se escucha mucho en los medios y sigue ganando terreno en las calles.
El maltrato, las palabras hirientes y las reacciones desmedidas ante el menor contratiempo con alguien forman parte habitual del paisaje cotidiano. Y las hemos normalizado, las atribuimos a las crisis reiteradas que enfrenta nuestro país, al resultado de vivir casi dos años de aislamiento, la situación mundial, al individualismo reinante, a la inseguridad…a lo que quieras.
Siempre hay algún motivo para reaccionar en lugar de responder.
Más que nunca tenemos que tener la sabiduría para saber cuál es la mejor manera de expresarnos para reconocer al otro como un ser humano que merece consideración y respeto, solamente porque es mi prójimo. No siempre es fácil. Pero podemos comenzar dando pequeños pasos.
Usen su inteligencia para tratar como se debe a los que no confían en Cristo. Aprovechen bien cada oportunidad que tengan de conversar con ellos. Hablen siempre de cosas buenas, díganlas de manera agradable, y piensen bien cómo se debe contestar a cada uno.
Colosenses 4:5 y 6 TLA
El consejo de Pablo es más que oportuno y aplicable para estos tiempos. Implica ejercitarnos y a veces hasta esforzarnos por tratar a los demás con amabilidad. El chofer del colectivo, los guardas que están en los molinetes de las estaciones de tren, el cajero del supermercado…a veces solo el saludo marca la diferencia.
Las buenas acciones también se contagian.
Mónica Lemos
…El siguiente video nos dá un claro ejemplo:
