Al día siguiente, se celebró una boda en la aldea de Caná de Galilea. La madre de Jesús estaba presente, y también fueron invitados a la fiesta Jesús y sus discípulos.
Juan 2: 1-2 PDT
(Énfasis del autor)
Ayer, en nuestro país y otros en América, masivamente celebramos el “Día del amigo”. Esta costumbre agendada principalmente el 20 de julio en Argentina (y otros países de la región) surge gracias a la iniciativa de Enrique Ernesto Febbraro, un profesor y dentista argentino. La raíz de esta celebración se encuentra en un evento histórico: la llegada del hombre a la luna el 20 de julio de 1969. Febbraro se sintió inspirado por este hito de la humanidad, que simbolizaba la unión y el compañerismo de las personas sin importar fronteras. Convencido de que la amistad era un valor fundamental, propuso esta fecha para homenajearla.
Pero más allá de una fecha o un evento comercial, la amistad causa efectos muy favorables en la vida de cada persona. Efectos en el cerebro altamente beneficiosos como el aumento de la oxitocina conocida como la “hormona del amor” o del apego, que se libera durante interacciones sociales positivas. Favorece la empatía y la conexión emocional., reduce el estrés y promueve sentimientos de confianza y seguridad.
Tus amigos reducen el cortisol (la hormona del estrés). Hablar con un amigo, reír o sentirse comprendido disminuye el nivel de esta hormona y así protege tu cerebro del daño crónico del estrés, y hasta puede mejorar la calidad del sueño. Un buen amigo disminuye la presión arterial y estimula las áreas cerebrales asociadas al placer.
Compartir tiempo con tus amigos activa el sistema de recompensa del cerebro (dopamina), que genera sensaciones de alegría. La amistad motiva la repetición de interacciones sociales y combate sentimientos de soledad o aislamiento. Y algo sumamente necesario es que mejora la memoria y las funciones cognitivas.
Lo que más me conmueve es que tener buenos amigos protege contra enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. No hay duda que las relaciones interpersonales son idea y provocación de Dios. Él mismo quiere mantener una relación personal e íntima con vos y conmigo. Por eso Jesús compartió mucho tiempo y muchas charlas, caminos y comidas con sus amigos.
Me hace muy bien descubrir a mi Señor como un hombre rodeado de amigos y amigas. Y saber su interés por la alegría y diversión en una boda me resulta sumamente cercano.
Ser discípulo, discípula de Jesús requiere tener amigos y ser amistoso. Hoy sería muy bueno que intercedieras por tus amigos, y también le pidas ayuda al Espíritu Santo para ser esa clase de amigo, amiga que puede sanar el alma y el cuerpo de los que amas.
Ruth O. Herrera
