Amigos presentes

En esto se desató una tormenta, con un viento tan fuerte que las olas caían sobre la barca, de modo que se llenaba de agua. Pero Jesús se había dormido en la parte de atrás, apoyado sobre una almohada. Lo despertaron y le dijeron: — ¡Maestro! ¿No te importa que nos estemos hundiendo?

Marcos 4: 37-38 DHH

Como nunca Dios quiere provocar una atmósfera de su Presencia en su pueblo, sensaciones que no pasan por lo elocuente de un discurso o predicación. Dios quiere provocarnos a una atmósfera espiritual que pueda ser contagiosa y para eso tenemos que estar aquí y ahora… no como de paso sino concentrados y esperando en Él.

No estamos de paso, nos hemos detenido y cuando nos detenemos en Su Presencia no se detiene la vida, porque Él es vida. En la lentitud con que a veces seamos capaces de caminar esta vida también hay vida. Sin embargo, tenemos la sensación de que si nos detenemos o hacemos pausas como esta perdemos el tiempo. Estamos acostumbrados a la vorágine, no de mañana… la de siempre.

Esta es la manera de hacer puerto, esta es la forma de hacer pie… mirarnos a la cara y sentir que somos diferentes, aunque seguro no nos vamos a llevar bien con todos porque eso también es la familia. Pero esta es una comunidad que tiene un valor único, sobre todo porque la sociedad está en crisis.

Porque hoy todos navegamos pero pocos hacen puerto, aunque en las redes sociales se navega… en las redes no se está, solo se pasa.

En la comunidad de la iglesia, la familia de Cristo, la hermandad del Espíritu, ahí hay oportunidad para estar y para generar, provocar y desarrollar sentimientos más allá de las pasiones que son efímeras.

Y aunque parezca rutinario lo estable tiene que ver con esa repetición que hacemos cada domingo de reunirnos y estar conectados.

La posibilidad de volver a vernos es importantísima pero no solamente porque estamos desesperados por abrazarnos sino porque el futuro nos tiene que encontrar desarrollando una atmósfera y provocando un sentimiento que no es pasajero.

A mí no me interesa que me claves un “me gusta” si digo algo bueno en una red, me interesa tu cariño, tu amistad, necesito que me “registres”. Y si sos parte de la iglesia, si participás de los grupos de estudio bíblico, si asistís a los cultos es porque Dios te ama y tenés que saber que nosotros te amamos y valoramos. No tenemos un millón de amigos en Instagram, como decía la vieja canción, pero dentro del cuerpo de Cristo los amigos que alcanzamos no son efímeros.

Pastor Hugo Herrera

Me gusta mucho este relato de Jesús durmiendo pacíficamente en medio de una tormenta. Es una escena por un lado contradictoria y por otro súper pacífica. Jesús era de esos amigos que no te dejan colgado, pero que tomaba sus tiempos para tener su privacidad. Sin duda era un amigo oportuno, cercano y sincero.

Yo los he amado a ustedes tanto como el Padre me ha amado a mí. Permanezcan en mi amor.

Juan 15: 9 NTV

No tenía un doble discurso, y si decía que amaba a sus amigos era capaz de dar su vida. Era un amigo presente, que se detenía frente a las circunstancias difíciles, que miraba al otro cara a cara aun en medio de las multitudes.

Allí donde Jesús estaba la vida se manifestaba…

El ejemplo de amistad en Jesús es tan claro que no se puede ignorar, y nos ilustra para trabajar en nuestra propia actitud como amigos, amigos presentes en medio de las tormentas.

Para esto Dios tuvo la gran visión de que seamos iglesia, para unirnos en un mismo propósito, acompañarnos y ser amigos oportunos y presentes. Es verdad que en los últimos años la iglesia dio un importante giro virtual… pero nada reemplaza la experiencia de vivir  “la atmosfera espiritual que brota al estar juntos”. Podemos adorar en lo íntimo… debemos hacerlo, pero no sustituirlo por la adoración comunitaria.

Después de esto vi una enorme multitud de todo pueblo y toda nación, tribu y lengua, que era tan numerosa que nadie podía contarla. Estaban de pie delante del trono y delante del Cordero. Vestían túnicas blancas y tenían en sus manos ramas de palmeras. 

Apocalipsis 7: 9 TLA

No hay duda de que es el deseo de Papá, el adorar juntos, en armonía, unidos delante de su Trono. En una unidad que atrae Su Presencia manifiesta y desata la atmosfera espiritual que sana, restaura, completa y da vida plena.

En La Casa del Padre siempre te estamos esperando.

Ruth O. Herrera