Amistades en riesgo

Pablo y Bernabé no pudieron ponerse de acuerdo, así que terminaron por separarse. Bernabé y Marcos tomaron un barco y se fueron a la isla de Chipre. Por su parte, Pablo eligió a Silas como compañero.

Hechos 15: 39 TLA (Énfasis del autor)

 

La amistad de Pablo y Bernabé se enfrentó a un desacuerdo importante al no coincidir si llevar o no llevar a Juan Marcos en el segundo viaje misionero.

Pablo no pudo superar el abandono de Juan Marcos en el viaje anterior, evidentemente su carácter era más rígido mientras que Bernabe pudo comprender al muchacho y darle otra oportunidad.

Viajar sería engorroso, pesado, agotador, y lógicamente requería de mantener buenas relaciones. No sería nada fácil ajustarse a las costumbres cotidianas y la falta de recursos.  Por eso, aunque este conflicto resultó en la separación temporal de Pablo y Bernabé, también dio lugar a dos equipos misioneros que multiplicaron así la expansión del evangelio.

A partir de este segundo viaje, los relatos comienzan a mostrar a Pablo estableciendo nuevas formas de hacer equipo en su ministerio.

 

Silas llegó a ser otro colaborador cercano de Pablo, y su amistad se desarrolló durante el segundo viaje misionero. Juntos viajaron por Asia menor, enfrentaron persecuciones y fueron encarcelados en Filipos. Fue el momento donde su fe inquebrantable destacó esa amistad, en medio de la adversidad. Seguramente el ser buenos amigos los ayudó a soportar las cadenas de la cárcel, al punto de orar y alabar juntos hasta provocar un milagro. Este episodio no solo revela la fortaleza de su amistad, sino también la profunda confianza y devoción a Dios que compartían.

 

Pablo siguió su viaje y llegó a los pueblos de Derbe y de Listra. Allí vivía un joven llamado Timoteo, que era seguidor de Jesús. La madre de Timoteo era una judía cristiana, y su padre era griego. Los miembros de la iglesia en Listra y en Iconio hablaban muy bien de Timoteo. Por eso Pablo quiso que Timoteo lo acompañara en su viaje. Pero como todos los judíos de esos lugares sabían que el padre de Timoteo era griego, Pablo llevó a Timoteo para que lo circuncidaran.

Hechos 16: 1-3 TLA (Énfasis del autor)

 

Pablo siguió armando su equipo, al sumar a un muchachito seguramente pudo mostrar su lado paternal. Las amistades y el compañerismo fueron una marca clave en toda su vida, después de conocer a Jesús. El antipático perseguidor era, ahora, quien nucleaba gente, buscaba apoyo y patrocinaba nuevos misioneros y pastores. Timoteo fue mencionado varias veces en sus cartas como otro amigo cercano y colaborador en el ministerio. La conexión entre ellos era profunda. Ambos hicieron cambios personales, el adulto dando lugar al más joven, y el muchacho dispuesto a ser circuncidado como muestra de obediencia y compromiso.

Pablo amó a su joven amigo. Lo formó y llegó a ser por demás especial para el apóstol.

 

Aristarco, que está preso conmigo, les envía saludos. También los saluda Marcos, el primo de Bernabé. Si él llega a visitarlos, no dejen de recibirlo.

Colosenses 4:10TLA (Énfasis del autor)

 

Puede pasar que en la amistad se provoquen quiebres, pero el plan de Dios sigue en pie.

En cada época de nuetra vida necesitamos ser sostenidos, acompañados, enseñados, y a la vez ser amigos y amigas capaces de surfear los desencuentros. Dejar huellas en los demas para que, aunque pueda haber algún conflicto, la puerta siempre esté abierta a la reconciliación y a nuevas amistades.

Seamos amigos capaces de provocar la reconciliación y abrir nuevas puertas de amor.

 

Ruth O. Herrera