Años añadidos

En esos días Ezequías se enfermó y estuvo al borde de la muerte. El profeta Isaías hijo de Amoz fue a ver a Ezequías y le dijo: —El SEÑOR dice: “Pon tus asuntos en orden porque vas a morir, no vas a sanar”. Ezequías se dio vuelta con la cara hacia la pared y oró así al SEÑOR: «SEÑOR, recuerda que yo siempre te he servido de todo corazón y he hecho lo que te agradaba». Y Ezequías lloró amargamente. Antes de que Isaías saliera del patio, le vino este mensaje del SEÑOR: «Regresa y dile a Ezequías, líder de mi pueblo, que así dice el SEÑOR, Dios de tu antepasado David: “He oído tu oración, he visto tus lágrimas y te voy a sanar. Al tercer día subirás tú mismo al templo del SEÑOR.  Agregaré 15 años a tu vida y salvaré a esta ciudad del poder del rey de Asiria. Protegeré la ciudad y lo haré por mí mismo y por la promesa que le hice a mi siervo David”». Entonces Isaías dijo: —Hagan una mezcla de higos. Entonces la hicieron, se la aplicaron en la llaga y Ezequías se recuperó.

2 Reyes 20: 1-7 (PDT)

(Énfasis del autor)

Como hemos dicho otras veces, no siempre seguir al Señor nos garantiza un estado de felicidad permanente.

Hay tiempos de angustia y de enfermedad. Ezequías los experimentó, estuvo enfermo y al borde de la muerte. Es más, el profeta Isaías, que mantuvo una estrecha relación con él durante toda su vida, fue a visitarlo y no le dio buenas noticias. Al contrario, le avisó que pusiera sus asuntos en orden porque iba a morirse. ¡Qué profecía! Cuando estás leyendo la historia esperarías que el mensajero de Dios le diera ánimo, pero no.

Ahora bien, no sé cómo te imaginás que actuarías si te dan semejante diagnóstico, pero Ezequías no se conformó con la respuesta, en lugar de eso oró a Dios y lloró.

Sus argumentos pueden sonar a religiosidad en este tiempo. Sabemos que Cristo es el que nos habilita para presentarnos delante del Padre y oramos en Su nombre y por sus méritos. En cambio, en el Antiguo Testamento, la salud se asociaba con la obediencia a Dios y a sus mandatos. El rey oró de acuerdo con la revelación que tenía.

Y la respuesta fue inmediata. ¡Isaías todavía no se había ido y tuvo que volver para darle otro mensaje! No solo Dios lo sanaba sino que le añadía quince años de vida. Por eso el profeta unió la palabra con la acción: mandó que hicieran un remedio casero, lo pusieran sobre la herida y el soberano sanó.

Ezequías se recuperó. No obstante aun le quedaban dudas y pidió una ayudita extra…

 

 Ezequías le dijo a Isaías: —¿Cuál será la señal de que el SEÑOR me sanará y de que al tercer día podré subir al templo del SEÑOR?  Isaías le contestó: —Tendrás esta señal del SEÑOR de que efectivamente el SEÑOR lo hará: ¿Quieres que la sombra se adelante diez gradas o que las retroceda? Ezequías contestó: —Es algo sencillo que la sombra se adelante diez gradas, pero no que las retroceda. Entonces Isaías oró al SEÑOR, y él hizo que la sombra retrocediera diez gradas en el reloj de Acaz.

2 Reyes 20: 8-11 (PDT)

(Énfasis del autor)

 

Retrocedamos un poquito en la historia. El rey estaba sano. Era una realidad, pero él necesitaba una señal y se lo dijo al profeta. Este no lo retó ni le recriminó su falta de fe. Todo lo contrario, le dio a elegir ¿Quieres que la sombra se adelante diez gradas o que las retroceda? de nuevo, como vimos la semana anterior, el tiempo divino hizo su aparición. Dios intervino en él para responder a la necesidad de un hombre.

 

Ezequías pidió que la sombra retrocediera.

Un comentario al pie de página de la versión Palabra de Dios para todos (PDT) de la Biblia  explica lo siguiente: Parece que se trataba de un reloj de sol construido en el palacio de Acaz el cual tenía escaleras de las cuales se utilizaba la sombra proyectada por la luz del sol en los peldaños para establecer las horas.

 

El Señor dio esta señal para fortalecer la fe de un rey que atravesaba un momento límite. Me recuerda a la escena de Tomás con Jesús resucitado. “mete las manos en mi costado” que es otra forma de decir “afirmá tu fe. Soy Yo. No lo dudes”

¿Eso significa que debemos ir por la vida pidiendo señales para creer? No. Simplemente quiere decir que nuestro Papá sabe en qué situaciones necesitamos una muestra especial de que Él está con nosotros y puede incluso revertir pronósticos devastadores.

En la historia de Ezequías el Señor le concedió no solo la salud sino que alargó su vida. No sé cuál es tu situación, pero Dios puede y quiere responder a tu necesidad de forma tal que identifiques sin duda alguna que es Él el quien interviene a tu favor.

 

 

Mónica Lemos