Luego Dios me hizo dos preguntas: —Jeremías, dime, ¿qué ves? Yo le respondí: —Veo la rama de un almendro. Sus frutos son los primeros en madurar. Entonces me dijo: —Tienes razón. Yo soy el primero en hacer cumplir mis palabras.
Jeremías 1: 11 TLA
La desesperanza, la desilusión o el desaliento que hay en tu vida hay que cambiarlo. ¿Cómo? empezá a mirar distinto … ¿Qué ves cuando ves?
En el momento que Dios llama a Jeremías, él le responde “soy un niño, cómo me vas a mandar a mí que soy un niño”… entonces el Señor le pregunta ¿qué ves?
¿Qué le estaba diciendo Dios? si uno no conoce la particularidad del almendro no se da cuenta. Porque el almendro es el que anticipa lo que hoy sería la primavera. El arbolito está en flor cuando todavía todo está desierto.
Hace unos años planté en el jardín dos camelias japónicas. La flor de la camelia es como una rosa pero sin las espinas y tarda en crecer, pero la camelia también tiene la particularidad de anticipar la primavera. Ahora tiene unos pimpollos hermosos y yo sé que antes de la primavera van a estar en flor porque anticipa lo que se verá, como Apocalipsis dice “Esto es lo que hay pero esto es lo que vendrá”.
En el relato de Jeremías Dios le dice: ¿cuál es tu óptica? ¿Qué es lo que ves?
Dios le está enseñando que lo que ve aunque sea un desierto va a provocar un cambio, va a anticipar la primavera. Que la palabra que Él da se cumplirá.
Pastor Hugo Herrera
Si se derriba un árbol, queda al menos la esperanza de que retoñe y de que no se marchiten sus renuevos. Tal vez sus raíces envejezcan en la tierra y su tronco muera en su terreno,
pero, al sentir el agua, florecerá; echará ramas como árbol recién plantado.
Job 14: 7-9 (NVI)
Es muy probable que los acontecimientos mundiales recientes nos hayan instalado en una especie de desierto, un sentir de aridez que pareciera que se va desplazando a donde vamos porque lo llevamos a cuestas. En esa situación particular es un poco difícil percibir que así como hay flores que apresuran la primavera, del mismo modo Dios apresura su Palabra.
Necesitamos que la manera en que Dios ve la realidad se instale en nuestro interior para recuperar las expectativas que se fueron desvaneciendo.
De vez en cuando regreso al texto de Job porque es muy gráfico en cuanto al renuevo que puede surgir de un árbol que ha sido derribado. Aunque su raíz esté envejecida y el tronco muerto cuando reciba el agua florecerá y echará ramas como si recién hubiera sido plantado.
Cuántas cosas han querido derribarnos recientemente. Se han levantado circunstancias que pretenden envejecer y marchitar nuestra fe y nuestra esperanza. La verdad que el Señor desea implantar en nosotros es que al sentir el agua, símbolo del Espíritu Santo, floreceremos y echaremos ramas como si fuéramos un árbol nuevo.
¿Te animás a creerlo?
Mónica Lemos
