Aquí y ahora

Él les dijo: —Cuando oréis, decid: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu Reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. “

 Lucas 11: 2 RV 1995
(Énfasis del autor)

¿Cómo se hace la voluntad del Señor en el cielo? De manera perfecta. Dios gobierna sus ejércitos celestiales y ellos ejecutan sus órdenes. La belleza, la perfección, la armonía plena existe en el cielo porque allí sólo hay un Rey que gobierna todo. 

Los fariseos le preguntaron a Jesús cuándo había de llegar el reino de Dios, y él les contestó: —La venida del reino de Dios no es algo que todo el mundo pueda ver. No se va a decir: “Aquí está”, o “Allí está”; porque el reino de Dios ya está entre ustedes.

Lucas 17: 20-21 DHH
(Énfasis del autor)

Hoy sabemos que el Reino de los cielos también se estableció en la tierra y en la iglesia a través de los hijos de Dios. Él quiere expresar Su Reinado a través de su iglesia, que somos vos y yo. Si Cristo en nuestra vida es Rey, y su voluntad se hace visible, esa misma voluntad se puede trasladar a los ámbitos donde nos movemos y trastocar desde lo espiritual la realidad y lo cotidiano.

Jesús declara algo revolucionario: “El Reino de Dios está entre ustedes” —o, en otras traducciones, “dentro de ustedes”. Esto no significa que el Reino sea solo algo espiritual o simbólico, significa que la autoridad de Dios comienza gobernando el corazón, no reemplazando estructuras externas de inmediato.

Pero lo importante en la declaración de Jesús tiene que ver en el tiempo cronológico que mencionó: “Aquí y ahora”. Jesús dijo “ya está, no esperen más”. Soy el Rey y estoy entre ustedes.

Su Reino es abierto, universal, sin fronteras, sin especulaciones, sin costo. El deseo del Señor sigue siendo el mismo. Él llama a todos, nos elige a todos, hace sus enseñanzas accesibles para todos, sin distinción, pero la respuesta de cada uno de nosotros es diferente porque tenemos la posibilidad de elegir.

Tal vez con muchos deseos contradictorios queremos habitar en Su reino y que se manifieste como Rey, pero también queremos otras cosas o estamos preocupados, angustiados, dispersos tratando de solucionar los problemas que surgen a diario y nos confrontan, o dispersos en nuestras alegrías, motivaciones y trabajo. Él lo sabe e insiste, sólo nos quiere ahí, en el lugar del deseo sincero, moldeables, y dependientes para que Él pueda obrar.

Hoy nos sigue diciendo “mi reino está en vos”, aunque todavía no lo vemos con nuestros ojos naturales, su reino es real.

Reino y soberanía parecen términos difíciles de armonizar con nuestra vida cotidiana, pero no dejemos esta premisa, sigamos avanzando hacia la soberanía del Reino… “En la tierra como en el cielo”

 

Ruth O. Herrera