Algunos de ellos creyeron y se unieron a Pablo y a Silas, lo mismo que muchos griegos piadosos y numerosas mujeres nobles. Pero los judíos que no creyeron se llenaron de envidia, así que lograron reunir a una turba de vagos y maleantes, y comenzaron a alborotar la ciudad, y en su búsqueda de Pablo Y Silas irrumpieron en la casa de Jasón, pues querían expulsarlos del pueblo. Como no los hallaron, llevaron a Jasón y a algunos hermanos ante las autoridades de la ciudad, mientras gritaban: «¡Esos que están trastornando el mundo entero, ya han llegado acá! Jasón los ha recibido, y todos sus seguidores desobedecen los decretos de César. Dicen que hay otro rey, y que se llama Jesús.»
Hechos 17: 4-7 RVC
Como Iglesia debemos ser de influencia, trabajar como agentes activos de transformación en todos los ámbitos de la sociedad. Durante años hemos desarrollado tareas de evangelización, trabajado en diversos ámbitos ofreciendo ayuda solidaria, ayudando en el aprendizaje de los niños, en un amplio ministerio de ropero, asistiendo a cientos de personas material y espiritualmente.
En Argentina, los evangélicos hemos sido reconocidos como una comunidad exitosa hasta por organismos del Estado, los cuales han invitado a trabajar en conjunto en áreas sensibles de la sociedad. Pero todavía necesitamos crecer en cuanto a la visión de lo que significa “ser de influencia” y “afectar positivamente” con los valores del Reino a todos los estratos de nuestra sociedad.
Nuestra tarea es sembrar y levantar en alto los valores de nuestro Señor… Es arrebatar, sostener, publicar el Reino de los cielos.
Este es un desafío apasionante y difícil, porque implica un cambio total de mentalidad que parte del creer profundamente que: Podemos hacerlo.
La iglesia de los Hechos, los primeros cristianos, en poco tiempo revolucionaron el mundo conocido sin demasiadas herramientas humanas. También lo pensaron, lo soñaron y lo actuaron cristianos en distintas épocas que intencionalmente planearon “afectar” la sociedad de su tiempo y establecieron leyes más justas.
Impregnaron la cultura de su tiempo con excelente literatura, música, arquitectura y pintura, desarrollaron economías comunitarias y solidarias que priorizaron el trabajo y el crecimiento individual pero también beneficiaron a toda su nación.
El desafío es diario y para cada uno en lo personal, las iglesias en toda Argentina y nuestra congregación. Caminemos en esa dirección… Arrebatemos el Reino
Ruth. O. Herrera
