Cambio

Y no vivan ya como vive todo el mundo. Al contrario, cambien de manera de ser y de pensar. Así podrán saber qué es lo que Dios quiere, es decir, todo lo que es bueno, agradable y perfecto.

Romanos 12:2 TLA

(Énfasis del autor)

 

Somos hijos con el mismo ADN de Papá y seres esencialmente espirituales. 

Renovarnos es… creer, aceptar y vivir Su voluntad y las obras naturales y espirituales que nos pertenecen. El hombre y la mujer fueron creados inicialmente por Dios a Su imagen, eso significa que fuimos creados para andar en las obras del Espíritu que Dios gestó desde el principio. El alejamiento de Dios, fuente espiritual de santidad, arrastró al hombre a llenar su necesidad con otras fuentes que desfiguraron la imagen original. Y aunque pasan los siglos el dilema sigue vigente, y seguimos abasteciéndonos de otros principios espirituales. 

Para esto vino Jesús…  para que naciéramos de nuevo.

 

Muchos buscan en otras fuentes, se alimentan y nutren de otras doctrinas, andan por caminos edificados por ellos mismos, pero no hay eternidad allí porque no viven disfrutando el ADN de Dios.

Puede haber paz en la meditación, placer en las invocaciones a la naturaleza y a todo tipo de energía, pero solo Jesús, el Dios eterno, se hizo hombre y vivió para interpretar nuestra humanidad y saciarnos en todas nuestras circunstancias. Y más aún, enseñarnos a vivir en Sus obras espirituales, inalcanzables para el hombre.

 

Conocer a Jesús, su cercanía y sus palabras son “indispensables” para que nuestro espíritu “reviva”, tengamos una nueva vida y pasemos a ser HIJOS de Dios. Es por eso que Él deja su semilla en nosotros y nuestra naturaleza de pecadores cambia y pasa a ser igual a la naturaleza de Dios. ¡Recuperamos el ADN de Dios!

Somos seres espirituales, hijos de Dios, capacitados por Él para renovar nuestra vida en la plenitud de su Espíritu.

 

Comenzar el día reconociendo a nuestro Dios nos enfoca y siembra en nosotros la vida plena. Ir hacia las aguas de Su río, sumergirnos, beber de Su Presencia, aceptar su invitación, dimensiona su vida en nosotros. 

Hoy vos y yo conocemos al verdadero Dios, no al dios que la imaginación del hombre encuentra en las miles de propuestas que hay para llenar el alma y sentir paz. Estamos firmes en la Roca que es Jesús.  

La Biblia nos enseña que la vida eterna es conocer a Dios y a Su Hijo Jesucristo.

Por todo esto debemos renovar nuestros pensamientos y alimentarnos de Su Palabra en la intimidad.

 

Hoy necesitamos reconocer cuáles son los pensamientos, hábitos y costumbres que tenemos que renovar para vivir lo que Dios realmente quiere que vivamos.

 

Antes creía que esas cosas eran valiosas, pero ahora considero que no tienen ningún valor debido a lo que Cristo ha hecho.  Así es, todo lo demás no vale nada cuando se le compara con el infinito valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por amor a él, he desechado todo lo demás y lo considero basura a fin de ganar a Cristo y llegar a ser uno con él.

 

No quiero decir que ya haya logrado estas cosas ni que ya haya alcanzado la perfección; pero sigo adelante a fin de hacer mía esa perfección para la cual Cristo Jesús primeramente me hizo suyo.

Filipenses 3: 7-9, 12 NTV

 

Ruth O. Herrera