Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años, y engendró hijos e hijas. Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años. Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios.
Génesis 5:22-24 (RVR60)
Enoc es la primera persona de la que se dice que caminó con Dios. La Biblia no nos dice cuáles fueron sus obras ni nos da más detalles que completen su historia. Solo ese comentario breve, pero directo. ¡Una vida resumida en pocas palabras!
Me recuerda a esas preguntas que algunos conferencistas hacen cuando desean llevar nuestro pensamiento hacia la trascendencia de nuestro legado, generalmente dicen algo como “Cuando mueras, ¿Qué frase te gustaría que pusieran en tu lápida?” Cada uno hace el ejercicio mental de pensar por unos instantes en su propia finitud y en las palabras que desearía quedaran grabadas como recordatorio de su paso por esta tierra. Pero es solo un ejercicio, luego regresamos a nuestra vida de todos los días…
En el caso de Enoc, él no pensó cuáles serían esas palabras. La pequeña frase que condensa su paso por este mundo la redactó el escritor del Génesis. Y, si seguimos investigando veremos que en el Nuevo Testamento el autor de la carta a los Hebreos lo menciona en la galería de los hombres que le sirven de ejemplo para hablar de la fe.
Por la fe, Enoc no murió. Dios se lo llevó de este mundo, por eso nunca pudieron encontrar su cuerpo. Se da testimonio de que antes de ser llevado, Enoc agradaba a Dios.
Hebreos 11:5 (PDT)
Su testimonio de fe era conocido por quienes vivieron con él.
Ahora bien ¿qué es caminar con otro? Podemos asociarlo a pasar tiempo juntos, compartir charlas, escuchar, intercambiar opiniones o solo disfrutar de su compañía.
¿Te gusta salir a caminar? A mí sí. Disfruto caminar o andar en bicicleta en días soleados. De hecho, en tiempo de vacaciones, si tengo la posibilidad de ir al campo puedo hacer paseos en bicicleta por largas horas. No hay tránsito, se escucha solo el sonido de los pájaros y puedo orar, cantar o simplemente disfrutar de ver enormes cuadros, se llaman así a las porciones de tierra dedicadas a determinado cultivo, de girasoles que se mueven levemente con la brisa de la tarde. ¡Es una experiencia muy relajante!
En los tiempos que nos relata el libro de Génesis la vida era diferente, el contacto con la naturaleza era directo y continuo y Enoc tomaba la iniciativa para ir al encuentro de Dios… se ponía en movimiento, caminaba a su lado. En la extensa genealogía previa se mencionan dos cosas: Cuántos años vivió cada uno y cuántos hijos engendró. Solamente de Enoc se nos dice que “caminó con Dios” “anduvo en íntima comunión con Dios”. No fue el que más cantidad de años vivió, pero seguramente disfrutó de una vida más plena. El texto no habla acerca de obediencia ni de tareas, simplemente de una vida caminando juntos. Enoc fue el abuelo de Noé. No es extraño que su nieto fuera luego el hombre obediente a quien Dios decidió salvar junto a toda su familia cuando ordenó el diluvio.
Después del nacimiento de Matusalén, Enoc vivió trescientos sesenta y cinco años andando en íntima comunión con Dios. Y un día desapareció, porque Dios se lo llevó.
Génesis 5:22-24 (NTV)
Muchos años más tarde, el profeta Amós hace una pregunta retórica ¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo? ¡Claro que no! a lo sumo podrán compartir alguna corta caminata casual en la que los silencios se llenen con algunos comentarios superficiales, pero no podrán experimentar ese disfrute de conversar sobre temas en común y ser enriquecidos con la perspectiva del otro. En este caso Enoc pudo caminar con Dios porque decidió ponerse de acuerdo con Él.
¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?
Amós 3:3 (RVR60)
¿Deseas estar de acuerdo con Dios y caminar con él?
Mónica Lemos
