Levántate, oh Señor, en tu poder; con música y cánticos celebramos tus poderosos actos.
Salmo 21:13 (NTV)
Cantar tiene varios beneficios para nuestra salud. Algunos de ellos son los siguientes:
Hace que segreguemos endorfinas, también llamadas hormonas del bienestar.
Sirve para descargar tensiones
Mejora la respuesta inmunológica
Ayuda al sistema cardiovascular
Limpia las vías respiratorias
Previene, posiblemente, la aparición de síntomas de demencia que aparecen con la edad.
Así nosotros, que somos tu pueblo y tu rebaño, te alabaremos de generación en generación, y para siempre cantaremos tus alabanzas.
Salmo 79.13 (RVC)
Cantar en grupo es una de las mejores maneras de sentir que se forma parte de una comunidad y romper la barrera del aislamiento. El procesamiento de la música está relacionado con procesos mentales muy relacionados con nuestra memoria emocional, lo cual hace que al cantar nos impliquemos en los que hacemos, y si más personas participan en esto, nos sentiremos en sintonía con ellas. Este sentimiento de pertenencia al colectivo social estuvo presente en los primeros usos de la música. (psicologíaymente.com)
Dios diseñó al ser humano con la posibilidad de cantar. La Biblia menciona, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, canciones que Su pueblo entonaba en todas las celebraciones religiosas. Le cantaban al Señor para adorarlo, reconocer su poderío, grandeza y majestad.
El libro de los salmos era el himnario utilizado en los actos de adoración del templo de Jerusalén. Cuando la adoración de Israel estaba en su apogeo era multitudinaria y muy bien organizada. Había cantores y músicos. Cada grupo ocupaba un lugar en un desfile ¡Cantaban a Dios con todo entusiasmo!
En el santuario pueden verse las procesiones de mi Dios, las procesiones de mi Dios y Rey. Los cantores van al frente, seguidos de los músicos de cuerda, entre doncellas que tocan panderetas. Bendigan a Dios en la gran congregación; alaben al Señor, descendientes de Israel. En tu santuario, oh Dios, eres imponente; ¡el Dios de Israel da poder y fuerza a su pueblo! ¡Bendito sea Dios!
Salmo 68:24-26; 35 (NVI)
Vemos en las Escrituras un énfasis congregacional, de adoración pública que el pueblo santo ofrece al Rey. Esto no ha cambiado. Los domingos cuando nos reunimos para celebrar el culto hay cantores y músicos que nos guían y unifican no solo en lo musical.
Y es en la alabanza congregacional donde se ve claramente la familia de la fe.
Nada suplanta el encuentro “coral” de los redimidos del Señor. La palabra también dice… Tú eres santo, Que habitas entre las alabanzas de Israel. (Salmo 22:3)
Cuando comenzó este devocional mencioné algunos beneficios para la salud que tiene cantar, a los que se agrega que cantar en grupo es una de las mejores maneras de sentirnos unidos a los demás. Sin embargo, no cantamos por los beneficios, lo hacemos porque tenemos un único motivo: Honrar al que nos ha dado vida eterna. Él es nuestra motivación. La convocatoria de adoración nos enfoca como protagonistas ante un único espectador… Dios.
Aun así hay un beneficio adicional que la Palabra trae a nuestra conciencia y es que nuestro Rey habita en medio de nuestra alabanza. Otras versiones dicen que Él está sentado y su trono son las alabanzas que le rinde su pueblo.
Cada domingo tenés la oportunidad de encontrarte con tus hermanos para cantar y adorar juntos. Sigamos edificando la unidad de la iglesia también a través del canto. Construyamos juntos un trono para que Papá se siente.
Mónica Lemos
