Cercanos

—¡Hija, tu fe te ha sanado! —dijo Jesús—. Vete en paz y queda sana de tu aflicción.

Marcos 5:34 NTV

El evangelio de Marcos describe la urgencia de Jesús, no solo por enseñar, sino también por oponerse a las estructuras de su época que privilegiaban el poder y la religiosidad.

Jesús vivió en una sociedad que era absolutamente rígida en cuanto a las pautas de pureza. Los leprosos, las mujeres con flujo de sangre, los gentiles y quienes ejercían ciertos oficios, como los cobradores de impuestos, eran considerados ritualmente impuros, excluidos de la comunidad y del acceso a los rituales religiosos. El Templo funcionaba como un inmenso motor económico y de control social basado en este sistema. Los fariseos controlaban las sinagogas locales; los saduceos, aristocracia sacerdotal, controlaban el Templo y colaboraban con Roma; y los herodianos eran facciones leales a la dinastía de Herodes Antipas.

Marcos agrupa cinco controversias consecutivas en Galilea para demostrar cómo Jesús revierte el orden social. Jesús perdona pecados y esquiva el sistema sacrificial del Templo. Si un hombre puede ser perdonado en una casa particular en Cafarnaúm, el Templo pierde su monopolio de la mediación divina. 

Inmediatamente se juntaron muchos, de manera que ya no cabían ni aun a la puerta; y les predicaba la palabra. (…) Al ver Jesús la fe de ellos dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados.

Marcos 2: 2, 5 RV

En la Mesa de Leví, el comer con publicanos y pecadores implicaba establecer una comunión que contaminaba la pureza de un maestro de la ley. 

Aconteció que, estando Jesús a la mesa en casa de él, muchos publicanos y pecadores estaban también a la mesa juntamente con Jesús y sus discípulos; porque había muchos que le habían seguido.

Marcos 2: 15 RV

Al hablar del ayuno Jesús introduce una lógica de fiesta que asume que el esposo está presente, rompiendo las prácticas instituidas por los religiosos. 

Jesús les dijo: ¿Acaso pueden los que están de bodas ayunar mientras está con ellos el esposo?

Marcos 2: 19a

Cuando sus discípulos recogen espigas en sábado, reinterpreta la ley del descanso sabático basándose en la necesidad humana primaria, declarando que «el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo».  (Marcos 2: 27)

Al sanar en sábado dentro de la sinagoga a un hombre con la mano seca, los fariseos y herodianos se unen para destruir a Jesús. La santidad del sistema se antepone a la restauración del ser humano.

Extiende tu mano. Y él la extendió, y la mano le fue restaurada sana.

Marcos 3: 5b RV 

Marcos nos confronta con un Jesús que toca lo intocable, nos enseña que no hay tiempo para debates burocráticos cuando el dolor humano está golpeando la puerta. Seguir al Jesús de Marcos significa estar dispuestos a que nuestras agendas litúrgicas se desvanezcan ante la necesidad. Significa entender que la verdadera santidad no consiste en aislarnos del mundo, sino en introducirnos en las realidades más oscuras y complejas de nuestra sociedad. Asumir el riesgo de ser puentes que acercan a Jesús.

 

Ruth O. Herrera