Porque dos males han hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.
Jeremías 2:13 (RVR60)
Esta nación estaba acostumbrada a perder su relación con Dios y en su lugar cavaron cisternas rotas, esta figura muestra todas las cosas en que nosotros podemos depositar nuestra confianza cuando no tenemos un vínculo íntimo con el Señor o no entendemos claramente la profundidad del cambio que Él ya ha provocado en nosotros.
Entonces sucede justamente lo que le recrimina Dios a la nación, que Él era fuente de toda bendición para su pueblo, como un manantial que los iba a saciar de manera permanente, pero a ellos se les ocurrió hacerse sus propios pozos que no retenían agua, de esos que drenan y el líquido se escapa.
Podemos incluir ahí ganancias, satisfacciones personales, todo aquello que no perdura y por eso estaban permanentemente insatisfechos.
Pastor Milton Cariaga
El agua es imprescindible para la vida. Los manantiales son naturales, nadie los construye, de ellos fluye agua continuamente. Las cisternas, en cambio, son pozos que se construyen para poder almacenar agua de lluvia o de manantial y poder utilizarla en tiempos de sequía.
Dios utiliza esta figura para diferenciar lo que Él es de lo que se construye mediante el esfuerzo humano.
El manantial fluye continuamente; la cisterna contiene agua estancada y hay que recubrirla con cemento o piedras para que el contenido no se escurra y el pozo quede vacío. ¡Qué contraste!
Por un lado Dios es fuente de provisión, pero además, si lo dejamos de lado, necesariamente buscaremos ayuda en personas, o confiaremos en nuestros propios recursos. Hay que esforzarse por algo que, en definitiva, tiene “agujeros” y no resuelve nuestro problema.
Partimos de tenerlo todo por gracia y lo dejamos de lado para esforzarnos para obtener lo mismo y no lo logramos.
Hay una vieja historia que ilustra un poco este concepto:
“Un hombre rico, empresario, vestido con ropas caras iba paseando por el puerto y se encontró con un pescador. Este trabajaba en sus redes con su pequeña barca y tenía un cesto lleno de peces recién pescados. El empresario le preguntó: – Oiga, ¡usted tiene mucha maña! parece un pescador muy bueno. Solo y con esta pequeña barca ha pescado muchos peces. ¿Cuánto tiempo dedica a la pesca?
El pescador respondió: –Mire usted, la verdad es que nunca me levanto antes de las 8:30. Desayuno con mi esposa y mis hijos, los acompaño al cole, luego voy tranquilamente leyendo el periódico hasta el puerto, y saco mi barca para ir a pescar. Estoy una hora u hora y media, como mucho, y vuelvo con los peces que necesito, ni más ni menos. Después voy a casa preparo la comida, y paso la tarde tranquilo, hasta que vuelven mis hijos y mi mujer y disfrutamos haciendo juntos las tareas de la escuela, o paseando y jugando. Algunas tardes las paso con mis amigos tocando la guitarra.
– ¿Dice que en solo una hora ha pescado toda esa cantidad? ¡Usted es un pescador extraordinario! ¿Ha pensado en dedicar más horas por día a la pesca? …
– ¿Para qué?
– Porque si dedica más tiempo a pescar, ocho horas diarias, por ejemplo, pescaría mucho más y ganaría más dinero
– ¿Para qué?
–Con ese dinero podría comprar una barca más grande, o incluso contratar a pescadores para que salgan a trabajar con usted, y obtendría más ganancias.
– ¿Para qué?
– Si sus ventas aumentan su beneficio neto sería envidiable, podría comprar una pequeña flota de barcos, y así, su empresa crecería y usted se haría muy muy rico.
– ¿Para qué?
–Pero ¿no lo entiende? Con este pequeño imperio de pesca, usted solo se ocuparía de gestionarlo todo y tendría todo el tiempo del mundo, para hacer lo que le venga en gana. No tendría que madrugar nunca más, podría desayunar cada día con su familia, podría acompañar a los niños al cole, jugar con ellos por la tarde, tocar la guitarra con sus amigos…”
(Cuento popular, autor desconocido)
No se trata de renunciar a lo que puede ayudarte a vivir mejor, sino de preguntarte si realmente te ayuda a vivir mejor, a tener tiempo suficiente para lo que es realmente valioso. Creo que no hay mucho que agregar… vos sacá tus propias conclusiones
Mónica Lemos
