Clonados

Después Jesús les dijo a todos los que estaban allí: «Si alguno quiere ser mi discípulo, tiene que olvidarse de hacer lo que quiera. Tiene que estar siempre dispuesto a morir y hacer lo que yo mando. Porque si alguno piensa que su vida es más importante que seguirme, entonces la perderá para siempre. Pero el que prefiera seguirme y elija morir por mí, ese se salvará.

Lucas 9: 23-24 TLA

Jesús andaba con sus doce y en las vivencias de cada día ellos aprendían lo que significaba seguir a su Maestro. Los había llamado, los amaba y los estaba formando, y hasta algunas veces los soportaba. Durante el tiempo que estuvieron juntos fueron transformados y de diferentes maneras Jesús los ayudó a entender la tremenda revelación del Reino de los Cielos.

Él sabía lo que significaba dejar  todo por seguirle. 

Caminaba día a día con sus discípulos, los 12 y muchos otros que debían ser transformados por su Palabra. Jesús buscaba hombres y mujeres que aceptaran nacer de nuevo, que pensaran y decidieran diferente a como lo hacían antes de conocerlo.  El plan de Jesús era el de hacer discípulos… reproducirse en ellos, multiplicarse, hoy podríamos decir… “clonarse” 

En la siguiente progresión de pasajes vemos algunas de las situaciones donde Jesús seguía eligiendo a sus discípulos a pesar de ellos mismos. No entendiendo todo, casi poniendo en riesgo sus propios futuros, pero allí estaba Jesús, el amigo que creía en ellos al punto de llegar a delegarles todo incluso su propio ministerio.

Pedro estaba hablando sin pensar en lo que decía.  Mientras hablaba, una nube bajó y se detuvo encima de todos ellos. Los tres discípulos tuvieron mucho miedo.  Luego, desde la nube se oyó una voz que decía: « ¡Este es mi Hijo, el *Mesías que yo elegí! Ustedes deben obedecerlo».

Lucas 9: 33b y 35 TLA

(Énfasis del autor)

Cuando el muchacho se acercaba, el *demonio lo atacó, lo tiró al suelo y lo hizo temblar muy fuerte. Entonces Jesús reprendió al espíritu malvado, sanó al muchacho y lo entregó a su padre.  Toda la gente estaba asombrada del gran poder de Dios. Mientras la gente seguía asombrada por todo lo que Jesús hacía, él les dijo a sus discípulos: «Pongan mucha atención en lo que voy a decirles. Yo, el Hijo del hombre, seré entregado a mis enemigos». Los *discípulos no entendieron lo que Jesús decía, pues aún no había llegado el momento de comprenderlo. Además, ellos tuvieron miedo de preguntarle qué quiso decir.

Lucas 9: 42- 45 TLA

(Énfasis del autor)

En cierta ocasión, los discípulos discutían acerca de cuál de ellos era el más importante de todos.

Lucas 9: 46 TLA

(Énfasis del autor)

Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron lo que había pasado, le dijeron a Jesús: «Señor, permítenos orar para que caiga fuego del cielo y destruya a todos los que viven aquí». Pero Jesús se volvió hacia ellos y los reprendió. 

Lucas 9:54-55 TLA

(Énfasis del autor)

Jesús contestó: — ¡Oh gente sin fe y perversa! ¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos?

Mateo 17:17

Leyendo estos pocos versículos alguien podría preguntarse ¿Por qué Jesús insistía en seguir con estos hombres? Pero indiscutiblemente de esto se trata el amor, el llamado y la misión que Jesús enseñó para que también nosotros hiciéramos lo mismo.

Muchas veces nos resulta tedioso, molesto, y hasta demasiado complicado  discipular verdaderamente con eficacia. Las personas que llegan al evangelio y tenemos que formarlas tienen que empezar de cero, desaprender, re direccionarse y cambiar la manera de pensar. Esto es un tremendo  desafío, si estás realmente queriendo obedecer al Señor… Él te envió a hacer discípulos. 

Es necesario pasar tiempo con quien Dios nos puso para discipular, acompañar, enseñar  y darle tiempo para que pueda “creer”, y “aprender a elegir la buena parte”, es la tarea encomendada. Entender su historia, llorar y callar con amor y sobre todo reconocer que quien cambia las vidas es Cristo y no nosotros. 

¿Sos líder de una red?, ¿ministras niños, adolescente, jóvenes o familias? Si de verdad aceptás el desafío de hacer discípulos la carga se pone pesada… y más de una vez pensás en rendirte, pero recordá que este es el único modelo que Jesús nos dejó para  establecer Su Reino. Estás en la empresa de Dios… la empresa de cambiar vidas.

Ruth O. Herrera