Nadie puede saber los pensamientos de los demás. El único que sabe los pensamientos de alguien es el espíritu que está dentro de él. Igualmente, nadie sabe los pensamientos de Dios sino el Espíritu de Dios. Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para poder entender lo que Dios nos ha dado.
1° Corintios 2:11 y 12 (PDT)
Cuando venimos al culto los domingos a la mañana disfrutamos de la presencia de Dios, luego regresamos a casa y cada uno tiene que enfrentar diferentes realidades como empezar una nueva semana de trabajo, retomar nuestras rutinas diarias, enfrentarnos con nuestros temores y tentaciones…
Somos hijos de Dios y sabemos que hemos sido hechos a su imagen. Él planeó todo para que podamos vivir una vida plena, pero ¿cómo hacemos para vivir esa vida abundante que Él nos promete? ¿Cómo encontramos esos planes de bienestar que tiene para nuestra vida? Son planes de bienestar y vida abundante porque no tienen que ver con las circunstancias que atravesemos. A pesar de lo que te esté pasando Dios quiere que descubras sus planes de bienestar y puedas disfrutarlos.
Por eso la Biblia habla sobre la madurez espiritual, sobre el carácter de Cristo, para que podamos desarrollar ese mismo carácter y madurez espiritual.
Pastores Patricia y Gabriel Nonini
Vivimos en una época en la que para todo lo que se necesite hay una fórmula determinada y sin darnos cuenta a veces queremos transitar nuestra vida cristiana de la misma manera, encontrar la fórmula exacta para relacionarnos con Cristo de forma eficaz, gozar de sus bendiciones y realizarnos, todo sin esfuerzo ni compromiso, claro. No lo expresaríamos de esa forma, pero tal vez en nuestro interior tenemos esa idea mágica.
En los últimos dos años, debido a la pandemia y el aislamiento, las personas estuvieron sometidas a mucha presión. La vida cotidiana sufrió cambios muy profundos. Los padres tuvieron que estar todo el tiempo en sus casas con sus hijos, las esposas con sus esposos y además trabajar desde el hogar en el mejor de los casos. Las viviendas se convirtieron en fábricas, en escuelas, y hasta en iglesias virtuales y esto aceleró muchos procesos de desgaste en las relaciones que no aparecían porque estaban escondidos detrás de la falta de tiempo, las obligaciones laborales y otras rutinas que hasta ese momento ordenaban nuestra vida y también nos permitían huir de algunas charlas probablemente incómodas, pero necesarias.
La fe tampoco no estuvo ajena a esta sacudida mundial, se puso y se sigue poniendo a prueba. ¿Por qué te digo todo esto? Parece una descripción algo pesimista, pero la verdad es que las crisis descubren cimientos. Las tormentas sacuden las estructuras y luego hay que detenerse, evaluar, ver dónde están las averías, cuáles son los daños, dónde tenemos que reparar y luego poner manos a la obra.
La Biblia dice que Dios dio a cada uno una medida de fe ¿Cuánta? No lo sabemos hasta que se pone a prueba…
Repetimos “Dios tiene planes de bienestar para sus hijos” y es verdad. Ahora, ¿Qué significa bienestar? Si les hacés esta pregunta a diez cristianos probablemente obtendrás diez respuestas diferentes.
¿Cuál es la vida abundante que Jesús prometió? ¿Qué características tiene? ¿Es posible experimentarla?
…Nadie sabe los pensamientos de Dios sino el Espíritu de Dios. Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para poder entender lo que Dios nos ha dado.
El texto dice que hemos recibido el Espíritu de Dios para poder entender lo que Dios nos ha dado. Este tipo de entendimiento trasciende lo intelectual, viene directamente del Espíritu y llega a nosotros por iniciativa de Papá.
Cuando Cristo se fue nos dejó su Santo Espíritu para que habite en nosotros y esté con nosotros. Cada día se renueva la posibilidad de permitir que el Espíritu nos revele aquellos recursos que el Señor ya nos ha dado, que siempre estuvieron allí. Es tiempo de comienzos y renuevo… Tal vez necesites descubrirlos de una manera renovada para afrontar esta nueva etapa.
Mónica Lemos
