Confianza permanente

Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos.

Isaías 26:4 (RVR60)

 

Comenzamos la semana reconociendo la importancia que tiene la instrucción que conduce a conocer a Dios. Comenzar por lo pequeño, pero ser consistente, como ilustraba Moisés cuando comparaba la enseñanza con las gotas de lluvia. Es tan importante el goteo continuo como el aguacero que cae de repente desde el cielo e impregna toda la tierra.

 

El libertador también reconocía la necesidad imperiosa de recordar y narrar la historia, contar los hechos poderosos del Señor a favor de los suyos de generación en generación. No fue el único.  David compuso varias canciones que hacen un pormenorizado recorrido por la historia del pueblo elegido. Encontramos un claro ejemplo en salmos 107. Transcribo un fragmento, pero te invito a que leas el texto completo

 

Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino, Sin hallar ciudad en donde vivir.

 Hambrientos y sedientos, Su alma desfallecía en ellos.  Entonces clamaron a Jehová en su angustia, Y los libró de sus aflicciones. Los dirigió por camino derecho, Para que viniesen a ciudad habitable.

Salmos 107:4-7 (RVR60)

 

¿Por qué se enfatizaba continuamente el recordar, hacer memoria? Porque las raíces de la nación estaban entretejidas profundamente con la bondad y el poder de Dios. Si se olvidaban de él, llenaban ese vacío con la adoración a los ídolos de los países vecinos y perdían no solo su identidad sino también su libertad y condición de nación soberana.

 

Las consecuencias eran graves, quedaban a merced de pueblos más fuertes y preparados para la guerra porque el Señor de los ejércitos ya no iba delante de ellos. Perdían sus batallas y una y otra vez eran tomados cautivos. Israel experimentó esta situación varias veces. El exilio y el cautiverio duraron muchos años.

 

Estas historias del pasado están escritas para dejarnos una enseñanza. No pierden vigencia. Por eso, en medio de situaciones de injusticia, cuando nuestros derechos son avasallados aunque hayamos procedido rectamente, podemos elegir encomendar nuestro presente y futuro al Señor.

 

La progresión que veíamos el día miércoles nos indicaba cuatro acciones:

. Encomendar

. Confiar

. Callar

. Esperar

 

Es difícil confiar. Solemos decir con frecuencia “confío en vos”, pero los seres humanos son imperfectos y pueden decepcionarnos y hasta estafarnos. En la actualidad la desconfianza es una realidad cotidiana. Ante esto, podemos refugiarnos en nuestra propia prudencia o inteligencia, pero la Palabra nos dice explícitamente que no lo hagamos.

Hay un camino mejor, confiar en Papá que es el único que nunca va a defraudarnos.

 

El primer recurso de un hijo de Dios es confiar en Él con todo lo que tenemos y somos.

 

Terminemos juntos esta serie de devocionales con esta canción declarando nuestra confianza en Papá.