Conocer para ser libres

“Conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.”

 Juan 8:32 RV 

No toda información es conocimiento. Vivimos en la era de la información. Sabemos muchas cosas. Leemos, escuchamos, opinamos. Pero Jesús no dijo: “Recibirán información y serán libres”, fue enfático al decir: “Conocerán la verdad.” 

En el idioma original del Nuevo Testamento, la palabra “conocer” (ginosko) no se refiere solo a un conocimiento intelectual, sino a un conocimiento transformado en experiencia y vivencia. La Biblia interlineal lo traduce: notar, reconocer, saber, tener, entender, informar, llegar al conocimiento, cerciorarse, comprender, conocer.

Creo que es claro que Jesús no se refería a una información superficial sino a un cambio profundo… Conocer para ser transformado. 

Es el mismo verbo que se usa para describir una relación íntima y profunda.

Jesús no hablo de memorizar doctrinas, pero sí de permanecer en su Palabra hasta que esa palabra forme parte de nosotros. 

Nuestro desafío es conocer y asimilar, hasta llegar a vivir de manera práctica y continua las verdades que Jesús vino a impregnar en sus discípulos, en nosotros. 

Hay una diferencia entre saber que Dios es fiel y experimentar su fidelidad en medio de una crisis. Es distinto saber que Dios perdona a experimentar ese perdón.

La libertad no llega cuando acumulamos versículos; llega cuando esos versículos nos atraviesan. 

La verdad hecha carne es sinónimo de libertad. La libertad se desarrolla donde la verdad reemplaza la mentira. 

¿Hay algún área en tu vida, reacción o impulso en la que todavía te sientas atado, estancado? 

Muchas veces “sentimos” que la Palabra nos atraviesa, pero la emoción pasa y somos las mismas personas de siempre. 

Hoy te propongo que recuerdes esos versículos o pasajes bíblicos que te impactaron alguna vez y reconozcas si ese conocimiento provocó algún cambio permanente. 

¡Que la Palabra de Verdad desate una nueva experiencia de libertad y vida plena!

 

Ruth O. Herrera