Creer

 

Jesús contestó: —Ustedes están confundidos y no confían en Dios. ¿Acaso no pueden hacer nada sin mí? ¿Cuándo van a aprender? ¡Tráiganme aquí al muchacho!

Mateo 17: 17 TLA
(Énfasis del autor)

“¿Por qué no pudimos hacerlo libre? ¿Por qué no pudimos sanarlo?”. Por la poca fe, por falta de confianza en el Señor. Los nueve discípulos que en ese momento componían la iglesia del Señor fracasaron. 

¡Cuántas veces la iglesia no representó la presencia del Señor por no constituirse en una comunidad que abraza lo imposible, porque estuvo lejos de lo que Jesús quiere de la vida de un cristiano!

Es real… en lo más profundo hay dualidad en nosotros, y muchas veces somos mitad cristianos y mitad incrédulos, y hasta se nos hace difícil compartir una fe que puede cambiar las vidas. Pero por el amor de Papá es extraordinario, aunque la iglesia “fracase”, porque quien necesita un milagro sigue percibiendo que Dios es más poderoso que la iglesia. Y el fracaso en realidad es no intentarlo, no animarse a no ver el resultado esperado humanamente.

Yo quiero creerle al Señor. ¿Vos querés creer?

Esta iglesia es una iglesia con defectos, pero que insiste en creer a pesar de nosotros mismos. Puede suceder que no nos animamos a orar y pensar como es debido, a sentir como Dios quiere, ¿sabes por qué?… por miedo a no ver. Temor a exponernos, poner en riesgo nuestro ego, esa lucha tarde o temprano la vivimos todos.

Por eso, como pastores, te animamos a creer sin esperar “tu propio éxito”. Cristo nos levanta para que seamos una iglesia capaz de pensar lo imposible y de vivir y experimentar aquellas cosas que por lógica hemos descartado.

¿Qué es lo te está diciendo hoy el Señor? Nada te será imposible. Popularmente se dice que la realidad supera la ficción, y en términos espirituales podemos decir que “la fe pulveriza cualquier situación límite”. 

Pero lo mejor es que nuestra confianza no solo puede cambiar las circunstancias, sino que puede cambiarnos a nosotros mismos. La fe puesta en la persona correcta y activada en el momento oportuno comienza por pulverizar nuestro temor y desconfianza, nos nivela con las verdades de lo que Cristo nos dijo, nos da la perspectiva correcta del Reino y nos direcciona contra el miedo al fracaso.

Un granito de fe… su apariencia puede ser pequeña, pero su potencial enorme.

 

 Pastores Ruth y Hugo Herrera