Cuidar el terreno

Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar.

Jeremías 1:10 (RVR60)

Podemos comparar nuestra vida con un terrenito que compramos para edificar una casa algún día. Durante muchos años está vacío, entonces los vecinos les resulta un buen lugar para tirar basura, alguien pasó con un carrito con ramas y las tiró en tu terreno y luego otros continúan la tarea…

¿Qué es lo primero que hay que hacer cuando vas a edificar? tenés que arrancar los yuyos, sacar la basura y después empezar a limpiar y poner los cimientos.

En la vida también sucede lo mismo ¿qué debo arrancar? ¿Qué debo destruir que no solo no está acorde a la voluntad de Dios, sino que me hace mal a mí?

¿Qué es lo que tengo que derribar antes de la catástrofe? ¿Qué es lo que tengo que trabajar? ¿Qué es lo que tengo que elaborar? ¿A qué verdad me debo enfrentar? ¿qué es lo que tengo que aceptar para que mi vida sea la vida no solo que Dios quiere sino sea una vida sana que me permita estar libre y vivir sabiendo que tengo un llamado de Dios a limpiar a edificar y a plantar?

Dios se lo dijo a Jeremías porque tenía intenciones con la nación, pero es muy aplicable a nosotros, a la vida más personal

Pastor Hugo Herrera

A principios de este año, en otro devocional compartimos esta idea de limpiar nuestro “terreno”. Si nuevamente el Señor trae este texto es porque seguramente necesitamos continuar extrayendo malezas, preparando la tierra para que luego podamos destinarla al uso que Papá quiere darle.

Nuestra vida interior debiera estar sujeta a constante revisión y mantenimiento.

Es probable que tengas “yuyos” en algunas áreas que esterilizan tu tierra. En algún momento despejaste tu sendero interno, ordenaste algunos sentimientos, pero luego seguiste adelante sin ser consciente de que algunas actitudes podían regresa… y finalmente pasó.

Mi mamá durante mi juventud me recordaba una y otra vez el versículo:

Por eso, que nadie se sienta seguro de que no va a pecar, pues puede ser el primero en hacerlo.

1° Corintios 10: 12 TLA

Las malezas, los yuyos, las piedras que molestan suelen volver a tomar el terreno si no hay quien lo cuide. Por eso en la comunión con Dios, en la intimidad genuina el Espíritu Santo nos revela nuestras debilidades y las circunstancias que nos hacen vulnerables… y es justamente en el lugar secreto donde podemos vencer de antemano, sanar dolores, enderezar caminos, restituir el fundamento de nuestra identidad en Cristo. Dios quiere renovar nuestros pensamientos, esos que se hacen fortalezas que nos confunden y hasta nos alejan de su amor.

Estar alerta para sanar nuestra tierra es depender día a día.

Posiblemente servís al Señor con entusiasmo y te ocupás de muchas tareas, nunca decís que no a ninguna oportunidad que surja, sin embargo te consume la ansiedad, corrés y corrés… quizás en medio de la vorágine no hayas notado que el combustible espiritual que te impulsa se está agotando y seguís adelante en tus fuerzas, sin detectar la necesidad de un renuevo genuino.

Que en este día el Señor te dé el discernimiento suficiente para poder reconocer tu situación y también para recuperar, si la perdiste, la capacidad de enfocarte en aquello que Él te pide.  

Cada día es una nueva posibilidad de volver a empezar.

Mónica Lemos. Ruth O. Herrera