¿De dónde?

Levanto la vista hacia las montañas; ¿viene de allí mi ayuda?¡Mi ayuda viene del Señor, quien hizo el cielo y la tierra!

Salmo 121: 1-2 NTV


Quiero recordarte que debemos experimentar un renuevo porque la vida es así, no es una cuestión obligatoria ni que ahora tenemos que recibir algo tremendo y animarnos unos a otros en el vacío. No. Si buscamos al Señor, si el Espíritu Santo obra en nosotros entonces nuestros ojos verán la gloria del Señor, verán al Señor manifestado en actitudes muy sencillas y en cosas que son sobrenaturales, por eso el renuevo tiene que ver con esa búsqueda, con ese querer, con esa voluntad.

                                                                 Pastor Hugo Herrera

Este salmo comienza con el reconocimiento del salmista de su propia debilidad y del poder de Dios. Un Creador que merece toda la confianza, un Padre celestial que provoca sosiego y calma.

Algunos lo llaman el “salmo del viajero” porque el autor parece estar alejado de su lugar propio, de su zona de seguridad. Es un poema que llama a la fe que destrona el temor de quien, caminando entre montañas, seguramente en territorio cananeo donde los montes eran la habitación de los dioses, reconoce que ninguna deidad podía socorrerlo… solo el único Dios Creador.

¿Cuántas veces te preguntaste… de dónde vendrá mi socorro? Y ¡cuántas veces la respuesta llegó a través de la Palabra, de un amigo, un líder, una situación inesperada!

Es cuando llegan las respuestas de ánimo y fe que somos renovados, levantados por la convicción del socorro. Pero hay otras oportunidades donde de los montes equivocados llegan seudas respuestas enmascaradas de verdad.

Nuestra comunión con Dios a través del estudio profundo, privado y con otros, de la Palabra nos ayuda a desenmascarar las verdades a medias, los “criterios personales”, la manifestación forzada del Espíritu Santo que suele convencernos de que estamos en la ruta correcta.

“Precisamente lo que necesitamos es “socorro”, “ayuda”, ayuda poderosa y continua. Esta ayuda no viene de falsas religiones, ni de costumbres mágicas, ni de curanderos; solamente viene de Jehová. (…) Protección constante de Jehová, vv. 3-6 Los vv. 3 y 4 destacan cuán cuidadosa es la protección de Dios sobre sus hijos. No se le escapa ningún detalle. Ni se adormecerá significa que Dios no deja de fijarse en los detalles de cada uno”.

(Comentario Mundo Hispano)

Debemos, necesitamos experimentar el renuevo diario de nuestra fe y el conocimiento real y poderoso de “quién es Dios”, porque nuestra necesidad de respuesta muchas veces abre la puerta equivocada…

Es muy común, casi inevitable, que me pierda cuando voy a un lugar por primera, segunda… décima vez. Mi escaso sentido de ubicación me llevó por lugares totalmente desconocidos, peligrosos y alejados de mi destino.

Hace años cuando viajaba constantemente por la Provincia de Buenos Aires no existía el celular con GPS, y comprar el dispositivo no estaba a mi alcance, así que una y otra vez me detenía al costado de alguna ruta a mirar una vez más el mapa o el “dibujito que yo misma había hecho”. Era bastante común que llegara 1 o hasta 3 horas tarde cuando no encontraba algún paraje o estación de servicio donde preguntar. En fin… el hecho es que solo después de tener mi propio GPS el “señor Google maps” fue mi socorro.

Recuerdo que un domingo, en que me había perdido completamente de mi ruta, al terminar un hermoso culto abrazados por la manifestación visible del Espíritu Santo, los pastores anfitriones oraron por mí y el equipo de músicos que me había acompañado. Fue entonces cuando escuchamos decir: “El Señor te dice… no sabes tu camino o si ir a izquierda o derecha, pero solo Yo te voy a guiar”. Fue tanto nuestro asombro que casi nos reímos, porque nadie en ese lugar sabía lo complicado que había sido el viaje. Hoy todavía esa Palabra me ministra y cambia mis dudas en espera.

Casi de manera risueña Papá me dijo que Él tiene que ser el GPS de mi vida.

No te apures, dale tiempo a Dios de renovarte y “manifestarse en actitudes muy sencillas y en cosas que son sobrenaturales”. No cambies Sus respuestas, no busques en montes extraños. No prestes tus oídos a voces que no tienen respaldo en Dios, no contamines tus pensamientos con ideas que te alejen del verdadero “lugar de tu socorro”

Ruth O. Herrera