Él era como Dios en todo sentido, pero no se aprovechó de ser igual a Dios. Al contrario, él se quitó ese honor, aceptó hacerse un siervo y nacer como un ser humano.
Filipenses 2: 6-7 PDT
(Énfasis del autor)
¿Qué es lo más importante que puedo dejar por amor a otros? Si pienso en mis hijos o alguien muy cercano creo que puedo imaginarme dar o entregar algo muy personal si la situación lo requiere. Ahora… por un desconocido o alguien que me maltrató…
La idea de que Jesús dejó su esencia y omnipresencia por amor a la humanidad es una locura profundamente significativa, y revela la extensión del sacrificio que él hizo por nosotros.
La omnipresencia es un atributo divino que significa que Dios está presente en todas partes al mismo tiempo. Es una cualidad intrínseca de su naturaleza divina que trasciende los límites del tiempo y del espacio. Sin embargo, cuando Jesús vino a la tierra como hombre, experimentó una limitación voluntaria de esta omnipresencia.
De verdad, no creo que nuestro intelecto sea capaz de entender la magnitud de este acto.
Antes de que todo comenzara ya existía aquel que es la Palabra. La Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Cuando Dios creó todas las cosas, allí estaba la Palabra. Todo fue creado por la Palabra, y sin la Palabra nada se hizo. De la Palabra nace la vida, y la Palabra, que es la vida, es también nuestra luz. La luz alumbra en la oscuridad, ¡y nada puede destruirla!
Juan 1: 1-5 TLA
El Ser que existía desde la eternidad, que llenaba todo el universo con su presencia. Al dejar su atributo lo hizo de manera definitiva y hoy ocupa un lugar en el espacio. Se humilló a sí mismo para identificarse plenamente con nuestra humanidad, compartiendo nuestras alegrías, dolores y tentaciones.
La renuncia de la omnipresencia por parte de Jesús también resalta su deseo de tener una relación personal y cercana con cada uno de nosotros. Al limitar su presencia divina, él nos permitió experimentarla de una manera más íntima y accesible. Ya no era solo el Dios distante y omnipresente, sino el Dios íntimo y personal.
Hay muchos lugares en la casa de mi Padre. Si no fuera así, se lo diría. Voy a prepararles un lugar,
y si voy y preparo un lugar para ustedes, regresaré. Los llevaré conmigo para que estén donde estoy yo.
Juan 14: 2-3 PDT
Esta declaración de Jesús refleja cercanía… “donde yo voy a estar”. Dejó atrás la plenitud de su presencia divina para caminar entre nosotros como uno de nosotros. Lo más probable es que al caminar le dolieran los pies, si no comía tendría hambre, y ni qué decir el dolor al recibir golpes y ser maltratado.
Ocho días después, los discípulos estaban juntos de nuevo, y esa vez Tomás se encontraba con ellos. Las puertas estaban bien cerradas; pero de pronto, igual que antes, Jesús estaba de pie en medio de ellos y dijo: «La paz sea con ustedes». Entonces le dijo a Tomás: —Pon tu dedo aquí y mira mis manos; mete tu mano en la herida de mi costado. Ya no seas incrédulo. ¡Cree!
Juan 20: 26-27 NTV
¡Sí, hoy tiene un cuerpo! Ahora en ese amor indescriptible también ganó para vos y para mí un nuevo cuerpo, una nueva dimensión de humanidad, lo vamos a experimentar… es Su promesa
Ruth O. Herrera
