Decisiones

Cada día David tenía más y más poder, pues el Dios todopoderoso lo ayudaba. David sabía que Dios le había dado ese poder, y que lo había hecho rey de Israel por amor a su pueblo.

 

Cuando los filisteos supieron que David ya era rey de todo Israel, se unieron para atacarlo y fueron al valle de Refaim, donde comenzaron a atacar las aldeas vecinas. Pero David se enteró y salió a encontrarse con ellos. Allí consultó a Dios: «Si salgo a pelear contra los filisteos, ¿me ayudarás a vencerlos?»

1° Crónicas 14: 1-2a, 8-10 TLA

(Énfasis del autor)

 

David era amigo de Dios, y aunque era un hombre como todos, se distinguía por buscar y depender del Señor. Como rey podría haber “hecho su propia voluntad” sin que nadie lo juzgue o cuestione, pero cuando los enemigos vinieron contra él su mejor estrategia de guerra fue consultarle a Dios. Esto era justamente lo que lo hacía un rey temible para los filisteos.

Su fortaleza era depender de Dios.

 

David se hizo muy famoso en toda la tierra, y Dios hizo que todas las naciones le tuvieran miedo a David.

1° Crónicas 14:17

 

Las decisiones que David tomaba como rey impactaban y modificaban la vida de todo el pueblo. La responsabilidad era mucha y cuando consultaba a Dios era para no cometer errores. A lo largo de su vida probó las consecuencias de hacer su propia voluntad aun habiendo comprobado la tranquilidad de buscar a Dios primero.

 

Cada decisión trae consecuencias, y muchas veces padecemos por nuestros impulsos y arrebatos. No siempre las corazonadas son buenas. Lo inesperado e imprevisto llega sin anunciarse y  tenemos que decidir sin demasiado tiempo  

 

La realidad nos muestra cada día que hacer a Papá protagonista y prioridad de nuestras decisiones puede tomar más tiempo… pero tiene un mayor porcentaje de acierto.

 

Necesitamos aprender a darle oportunidad a Dios de influirnos porque en Él reside toda la sabiduría.

 

Entregale realmente tu vida al Señor porque Él ya se  entregó por vos. Si tenés que regresar al corazón de Dios, si tenés que volver a Su presencia, si estás lejos, si sentís que tu vida se apartó demasiado de Él, éste es un buen momento,  un buen día para decir:

“Señor, rompo con la incertidumbre del futuro. Yo sé en Quién he creído, sé adónde voy y sé a Quién quiero seguir. Que Jesucristo sea la motivación de cada día en mi vida”.

 

¿Podrás decirle eso al Señor? Entregate absolutamente una vez más, y otra y otra…

Los enojos, debilidades y sueños. Cada día Dios te pide esta decisión.

 

No importa que tengas años de congregarte, que seas un ministro dentro de esta iglesia. Es

Necesario que te involucres, busques y te rindas dándole a Papá la oportunidad de opinar sobre tus decisiones.

Que tu vida gire alrededor de esta concepción.

 

El salmo 16 tiene un concepto de dependencia absoluta… Tú, Señor, eres mi todo; tú me colmas de bendiciones; (en el hebreo es “Tú controlas mi destino”) mi vida está en tus manos.

 

No hay mejor decisión que vos y yo podamos tomar que la de darle a Dios el control de nuestras decisiones, un ejercicio diario y premeditado, un signo de sabiduría y pertenencia. Esto nos va a ayudar a reconocer cuando nos equivocamos y dar un giro guiado por Su Espíritu.

 

Tú eres mi Dios, eres todo lo que tengo; tú llenas mi vida y me das seguridad. Gracias a ti, la herencia que me tocó es una tierra muy bella.  Yo te bendigo por los consejos que me das; tus enseñanzas me guían en las noches más oscuras. Yo siempre te tengo presente; si tú estás a mi lado, nada me hará caer. Por eso estoy muy contento, por eso me siento feliz, por eso vivo confiado.  ¡Tú no me dejarás morir ni me abandonarás en el sepulcro, pues soy tu fiel servidor!  Tú me enseñaste a vivir como a ti te gusta. ¡En tu presencia soy muy feliz! ¡A tu lado soy siempre dichoso!

Salmo 16: 5-11 TLA

 

Ruth O. Herrera

 

 

  • Clamemos al Señor para que su fuego y su voz se manifiesten en cada altar de oración.
  • Oremos para que el fuego espiritual sea impartido sin límites y traiga una restauración total en cada vida, en cada familia y, por consiguiente, en cada pueblo, ciudad hasta encender toda la nación Argentina.
  • Oremos para que tengamos la capacidad de avivar el fuego cada día.