Desconocidos

Después, Jesús eligió a setenta y dos discípulos, y los envió en grupos de dos en dos a los pueblos y lugares por donde él iba a pasar.

 

Yo les he dado poder para que ni las serpientes ni los escorpiones les hagan daño, y para que derroten a Satanás, su enemigo.  Sin embargo, no se alegren de que los malos espíritus los obedezcan. Alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el libro del cielo.

Lucas 10: 1, 19-20 TLA

(Énfasis del autor)

 

Setenta y dos… y ni un solo nombre, ninguna descripción personal, nada. La tarea era más importante de recordar los milagros, aunque tampoco se detallan, son mencionados porque exponen el poder de Dios. Simples mortales, pero seleccionados y enviados a abrir camino para Jesús. ¡Yo hubiera querido ser uno de ellos!

La Biblia menciona personas desconocidas que colaboraron con Jesús para provocar cambios, desatar nuevas enseñanzas, sostener su ministerio de diferentes maneras. Hombres y mujeres que fueron parte activa del Reino de Dios que Jesús vino a manifestar. Los evangelios nos hacen recorrer algunas de las historias que hicieron historia de la mano de los “anónimos”, aun sin saber sus nombres o detalles de sus vidas, y estos me inspiran sabiendo que para Jesús no hubo ni hay desconocidos.

Estos setenta y dos caminaban con Jesús, lo habían visto hacer milagros, conocían sus enseñanzas, no eran improvisados. Creo que fueron fundamentales en el día a día del Maestro. Habían sido alumnos y fueron aprobados. No fueron parte del monte de la transfiguración, no se los menciona específicamente en las visitas a casa de Lázaro o la casa de Pedro. Y no necesitaron ser nombrados ni destacados en ningún escrito para ser parte del plan de Jesús.

El servicio a Dios no siempre se realiza bajo los reflectores. Esta misión fue de las más significativas en la vida de Jesús, y fueron personas cuyas identidades nunca se revelaron en las Escrituras. Estos discípulos sin nombre demuestran que el reconocimiento humano no es necesario para hacer una obra significativa para el Reino de Dios. Lo que realmente importa es el corazón detrás del servicio y la obediencia a la dirección divina.

Hoy todo se publicita, se muestra, se destaca o se postea. ¿Cuántos likes se necesitan para seguir en el ministerio? Seamos como aquellos que potenciaron el evangelio de Jesús, silenciosamente. Que nuestra vida en lo cotidiano haga la diferencia, en integridad y honestidad, cumpliendo nuestras promesas, y que nuestra actitud y acciones den  honra a Dios. Dando sin esperar recompensa, que es la verdadera forma de dar.

El mundo está esperando que algo pase, Dios busca personas que estén dispuestas a marcar la diferencia. Dios quiere obrar en una manera poderosa en personas sencillas.

Examina tu vida, tu necesidad de reconocimiento y busca áreas donde puedes servir a Dios de manera anónima. Lo que ofreces, por pequeño que sea, puede ser utilizado por Dios para cumplir sus propósitos más grandes.

 

Ruth O. Herrera