Detenerse

 Al acercarse al pueblo al que iban, Jesús hizo como que iba a seguir de largo.  Pero ellos le rogaron con insistencia: —Quédate con nosotros, porque ya está atardeciendo. Ya casi es de noche. Entonces Jesús entró y se quedó con ellos.

Lucas 24:28 y 29 PDT

 

Tu hogar puede ser tierra prometida. Tu hogar puede ser un lugar sagrado, santo, como fue la tierra árida que pisó Moisés. ¿Qué hacía santo ese lugar?  ¿Qué hace santo tu hogar? …La presencia de Dios y tu respuesta a esa presencia.

Por eso podés pararte con firmeza y en un hogar que vive una  atmósfera de pleitos, de conflictos, de egoísmos o de maltratos creer que cuando actúa la presencia de Dios en tu vida todo eso puede cambiar, dar un giro de ciento ochenta grados.

La presencia de Dios puede desplazar a las contiendas, egoísmos, el buen trato  puede desalojar los odios…  Poco a poco.

 

Llevate este imperativo hay que aprender a demorarse con Dios.

 

Dios sabe quién sos, te ama y no ha cambiado de opinión cualquiera sea la circunstancia, estés contento o no, Dios va a seguir diciéndote yo quiero quedarme. Abrime la puerta que quiero quedarme.

 

Pastor Hugo Herrera

 

El texto de los dos discípulos en el camino a Emaús ilustra esta realidad. Ellos estaban tan enfrascados en su angustia que no podían reconocer que Jesús caminaba con ellos.

El Señor estaba presente, de hecho durante el trayecto les hizo un repaso por  la Escritura, pero no podían creerle.

 

Entonces Jesús les dijo: — ¡No sean tan tontos! ¿Por qué les cuesta tanto creer todo lo que dijeron los profetas? ¿Acaso no dijeron que el Mesías tendría que sufrir todo eso antes de dar comienzo a su período de gloria? Entonces Jesús les explicó todo lo que había sido escrito sobre él en las Escrituras, empezando con los libros de Moisés y todos los profetas.

Lucas 24:25- 27 PDT

 

Sin embargo, algo hizo que le rogaran con insistencia que se quedara. Es que muchas veces el espíritu reacciona, aunque no entienda del todo.

¿Cuándo reconocieron al Señor? Cuando se sentaron a la mesa y partió el pan. Estos dos hombres recorrieron varios kilómetros conversando con Jesús, pero sus ojos fueron abiertos durante la cena… en casa.

 

El ministerio de Cristo siempre fue y es relacional. No el de la enseñanza apurada y al paso, sino el de detenerse y compartir la comida.

Solo después de que se fue, ellos pudieron darse cuenta de lo que habían experimentado durante esa caminata…

 

Cuando estaba a la mesa con ellos, tomó el pan, dio gracias a Dios, lo partió y se lo dio a ellos. En ese preciso instante les fue permitido reconocerlo, pero él desapareció.

Los dos hombres se dijeron entre sí: —¡Con razón sentíamos que el corazón nos ardía de emoción cuando nos venía hablando y explicando las Escrituras en el camino!

Lucas 24:30- 32 PDT

(Énfasis del autor)

 

Detenerse, demorarse, tomar tiempo, compartir.

 

En medio de la aceleración cotidiana, tal vez cuando vamos muy apurados por el camino, no podemos darnos cuenta de su presencia. Además, muchas veces la necesidad de resolver nuestras incertidumbres en un instante nos juega una mala pasada.

Estamos pendientes de la angustia, le damos un espacio tan grande que no hay lugar para que nada ni nadie más lo ocupe.

La sabiduría de Cleofás y su compañero estuvo en pedirle al Señor que entrara y se quedara con ellos. No sabían que los motivaba a insistirle pero no hay duda que estos amigos de Jesús, con los que ya había comido, necesitaban “detenerse”

 

 

Mónica Lemos