¡Cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos convivan en armonía. Es como el buen aceite que, desde la cabeza, va descendiendo por la barba, por la barba de Aarón, hasta el borde de sus vestiduras.
Salmo 133:1-2 NVI
El rey David escribió este salmo refiriéndose a la relación de Aarón y Moisés. Al referirse al sacerdote Aarón dice: “Es como el buen aceite”, haciendo referencia al aceite que se utilizaba para ungir a los sacerdotes, que era espeso y extraído de la nuez o semilla de lino, de muy buena calidad.
Pero Moisés le dijo a Dios: —¿Quién soy yo para ir ante el faraón y sacar a los israelitas de Egipto?
Dios le respondió: —Irás porque yo estaré contigo.
Entonces el Señor se enojó con Moisés, y le dijo: —¡Pues ahí está tu hermano Aarón, el levita! Yo sé que él habla muy bien. Además, él viene a tu encuentro, y se va a alegrar mucho de verte. Habla con él, y explícale todo lo que tiene que decir; yo, por mi parte, estaré con él y contigo cuando hablen, y les daré instrucciones de lo que deben hacer. Tú le hablarás a Aarón como si fuera yo mismo, y Aarón a su vez le comunicará al pueblo lo que le digas tú.
Éxodo 4: 11-12, 14-16 DHH
(Énfasis del autor)
Aarón fue el hermano mayor de Moisés y eran muy diferentes.
Estaban unidos por el lazo familiar, mas también en el propósito. Imagino que al principio se moverían más unidos y ligados, poniéndose de acuerdo en la forma de decir lo que Dios ordenaba. Cada uno tenía un rol específico en ese proceso al que Dios los había convocado.
Es interesante ver como se ensamblaron por el propósito a pesar de que no crecieron juntos y que la niñez y la educación habían sido muy diferentes. Finalmente, el que había sido esclavo hablaba por el príncipe.
Evidentemente a pesar de las diferencias Aarón era más elocuente al hablar y lo suficientemente valiente para semejante desafío. Con el transcurso de los años parece que el acuerdo no fue fácil de sostener. ¿Cuándo había armonía? cuando Aarón era la boca de Moisés para comunicar los mensajes de Dios. Pero cuando se corrían de la voluntad de Dios, ellos y el pueblo perdían el rumbo.
A traves del libro de Éxodo queda claro que tuvieron diferencias fuertes, queda en claro que la armonía se daba en el propósito.
Dios nos hizo a todos diferentes y con llamados y tareas específicas y únicas. Capacidades singulares. No hay en el cuerpo de Cristo tareas más o menos importantes, sino que todos tenemos asignado un lugar de servicio. Cuando entendemos y practicamos esto hay armonía y el “buen aceite” del Espíritu desciende libremente sobre nosotros y sobre su iglesia. La unidad en las diferencias habilita la obra poderosa del Señor en su pueblo. Cuando queremos estar en el lugar que no nos corresponde se produce un desbalance y los propósitos de Papá se ven demorados.
Como muchas veces dijo nuestro pastor la unidad no es uniformidad. Es decir, la armonía no depende de que seamos todos iguales. Como desarrollamos en los devocionales anteriores, nuiestra manera de escuchar y nuestra forma de hablar no tiene que ser idéntica, pero sí estar bañada de Gracia.
Ruth O. Herrera
