Dios es fiel

Y ese mismo día el Señor sacó de Egipto a todos los hijos de Israel.

Éxodo 12.51 RVC

 

Pasaron más de 400 años de esclavitud, se trataba de un clamor de generaciones. Y luego de algunas discusiones con Faraón pudieron salir.

Comenzaron un camino nuevo, hacia un lugar desconocido.

 

Un milagro de Hollywood se aproxima. Ya tu mente se adelanta a lo que viene. Llega la parte en la que Moisés extiende su mano sobre el mar y luego de un fuerte viento las aguas se separan. ¡Qué situación tan maravillosa! Que sorprendente respuesta, lo inesperado realmente. Un milagro que llega a ellos de una manera que ni a los mejores escritores de ciencia ficción se les hubiera ocurrido: una columna de fuego y el mar abierto para que el pueblo israelí pueda cruzar por tierra seca.

Moisés, Josué, sus familias, niños y abuelos, descendientes de José y esclavos de distintos orígenes estaban disfrutando algo totalmente nuevo.

 

Moisés extendió su brazo sobre el mar, y el Señor envió un fuerte viento del este que sopló durante toda la noche y partió el mar en dos. Así el Señor convirtió el mar en tierra seca,  y por tierra seca lo cruzaron los israelitas, entre dos murallas de agua, una a la derecha y otra a la izquierda.

Éxodo  14.21-22 DHH

 

¡Alto! Pensemos juntos. Miremos sus caras antes de la llegada de la respuesta. Escuchemos que dicen.

 

Y a Moisés le dijeron: — ¿Acaso no había sepulcros en Egipto, que nos sacaste de allá para hacernos morir en el desierto? ¿Por qué nos has hecho esto? ¿Por qué nos sacaste de Egipto?  Esto es precisamente lo que te decíamos en Egipto: “Déjanos trabajar para los egipcios. ¡Más nos vale ser esclavos de ellos que morir en el desierto!”

Éxodo 14:11-12 DHH

 

Realmente acorralados frente a un enorme espejo de agua y con el enemigo en la espalda. Lo primero que pensaron fue que no era tan malo permanecer en esclavitud. El lugar del que habían logrado salir, la situación que tanto mal les hizo; resulta que los había moldeado y de alguna manera creían que esto era mejor que arrebatar su libertad.

 

No es sencillo. Ser libre, lejos de tratarse de una expresión poética, es una decisión diaria que se toma con valentía y determinación. Aquí viene el Espíritu Santo a sostenernos a mantenernos firmes, a socorrernos. Aquí viene porque es la promesa cumplida, Jesús nos prometió: “no los dejaré huérfanos”.

 

Y sí… Luego de muchas lágrimas, de cuidar a su hermano en el Moisés que había construido con juncos, de verlo crecer en una familia egipcia, huir, de verlo en su regreso con la convicción de liberar a su pueblo, un día María pudo cantar la victoria.

 

Cantaré en honor del Señor, que tuvo un triunfo maravilloso al hundir en el mar caballos y jinetes. Mi canto es al Señor, quien es mi fuerza y salvación.

Éxodo 15: 1-2 DHH

 

A veces delante tuyo la visón es oscura, poco propicia y la realidad requiere de cambios urgentes que no parecen posibles. Pero hay algo que pude desafiarte y darte las fuerzas para seguir, y es cantar de antemano, aunque el mar no se haya abierto completamente agradecer y alabar de antemano… porque  Dios es fiel

 

Carolina Parisi