Dios te asignó un lugar

Jesús también usó la siguiente ilustración: «El reino del cielo es como la levadura que utilizó una mujer para hacer pan. Aunque puso solo una pequeña porción de levadura en tres medidas de harina, la levadura impregnó toda la masa».

Mateo 13:33 NTV

Jesús eligió la cercanía con la gente también en el lenguaje, utilizando historias de la vida cotidiana para enseñarnos realidades espirituales profundas, haciéndolas comprensibles para la gente común, utilizando parábolas que comenzaban: “El Reino de los cielos es como…”. Es en lo cotidiano donde Jesús  mostraba una y otra vez Su amor, interés y compasión por las personas. 

Como seguidor de Jesús Él te asignó un lugar para que seas esa “porción de levadura” y aunque personas con otra creencia o experiencias de fe te superen en número, todos los días tenés la posibilidad de “impregnar” de Reino la realidad y transformarla, a través de palabras sencillas, sensibles a las necesidades del que está pasando tiempos difíciles. Cada día tenés la posibilidad de infiltrar con  actos pequeños el amor y la salvación que Cristo ofrece, que aunque parezcan insignificantes a nuestros ojos  no pasan desapercibidos ante los ojos del Señor. 

Es tiempo de ser levadura dentro y fuera de la iglesia. Tiempo de creer, de unirnos en una misma visión que va más allá de nuestras expectaivas, planes o capacidades.

Así recibimos la Palabra esta semana:

Después de haber derramado mis lluvias de nuevo, ¡también derramaré mi Espíritu sobre todos ustedes! Sus hijos e hijas profetizarán, sus ancianos tendrán sueños y sus jóvenes tendrán visiones de parte de Dios. Y yo derramaré mi Espíritu incluso sobre los esclavos y las esclavas. También pondré extrañas señales en la tierra y en el cielo: sangre, fuego y columnas de humo. El sol se oscurecerá y la luna se pondrá roja como la sangre. ¡Eso acontecerá antes de que venga el grande y terrible día del Señor! Pero todo aquel que invoque mi nombre se salvará. Pues yo, el Señor, he prometido que en el monte Sion, esto es, en Jerusalén, habrá salvación. ¡Allí habitarán los que yo, el Señor, deje con vida!

Joel 2: 28-32 DHH

“Están preparados también para nosotros, pequeños milagros cotidianos. Las armas de nuestra milicia empiezan por la bondad que tenemos por el cuidar a la gente, por no criticar, por bendecir, por estar atentos a lo que el otro necesita, sea una palabra o algo material. Alguien que necesite nuestras orejas, que necesite nuestro silencio, nosotros debemos estar atentos porque son armas poderosas para destrucción de fortaleza.  Eres un instrumento y un colaborador, una colaboradora. Un instrumento en las manos del Señor.

La visión de la gloria de Dios va a venir en tu vida pero debés estar preparado para eso. No tengas en poco la palabra que Dios te está dando, la visión no es completa hasta que Dios aparezca de manera evidente en tu vida.”

Pastor Hugo Herrera
10 de noviembre, 2024

Nuestros frutos no se marchitarán, sino que prosperarán. Las “obras que Papá nos preparó de antemano”, aun en situaciones diarias y rutinarias, si mostramos a Cristo veremos el fruto.  Valorá el lugar donde estás, empezá desde allí, en las pequeñas acciones cotidianas, perseverá en ellas… No hay por qué esperar a hacer algo grande, hagamos lo que podemos hacer, aunque sea pequeño…  A veces, por no poder cambiar el mundo, ni siquiera arreglamos lo que sí podríamos mejorar a nuestro alrededor. 

Dios va a respaldar a sus hijos cada vez que deseen ser luz y sal en la tierra. Estemos atentos a Su voz en lo cotidiano, es un desafío aunque estemos ocupados en nuestras tareas. No despreciemos lo pequeño y confiemos en que el bien que hagamos, a su tiempo dará su fruto y terminará fermentando toda la “masa”.

 

Ruth O. Herrera