Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida
Juan 14:6 RV1960
Jesús, en una de las declaraciones más poderosas y exclusivas de los Evangelios, dice: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí», estas palabras fueron pronunciadas en un momento de gran incertidumbre y ansiedad para los discípulos. Jesús les había hablado de su partida, eso los dejó confundidos y temerosos. En medio de esta inquietud, les ofrece una promesa que trasciende el tiempo y las circunstancias: Él es la única vía hacia Dios, la verdad que revela el carácter de Dios, y la vida que otorga eternidad.
Solo por salir de tu casa encontrás varias opciones para ir adonde vas. Dar vuelta la manzana, seguir por la misma vereda o cruzar a la de enfrente, ir directamente o hacer algunas paradas; para ir a un mismo lugar podés encontrar diferentes caminos o formas de llegar. Lo cierto es que nunca el camino es completamente igual.
Tengo un camino cotidiano: la plaza que está frente a mi casa. Cruzo y llego a lo que para muchos es “un sendero de ejercicio”, para mí no siempre es sinónimo de actividad física, la mayoría de las veces es el camino para llegar a algún negocio o resolver algo cotidiano. No pongo atención en la respiración, la velocidad o el tiempo cronometrado, solo voy a un lugar. Como quienes van al centro de la ciudad a trabajar subiendo y bajando de colectivos y subtes llenos de gente, o quien hace el mismo recorrido por el microcentro para conocer turísticamente lugares pintorescos.
Es muy común, y lo viví en primera persona, caminar apurada haciendo trámites laborales y escuchar y ver personas sacando fotos, leyendo la descripción de un monumento o sentado cómodamente en la mesa de un bar que hay que esquivar. Es que la frase popular: Todos los caminos llevan a Roma no es del todo verdad. Cada camino es diferente según quién lo transita.
Llegar a un mismo lugar tiene diferentes connotaciones para cada persona porque depende realmente hacia dónde y porqué va. El evangelista Billy Graham, en su predicación a millones de personas, reiteró una y otra vez la importancia de entender que Jesús no es solo una opción, sino la única vía hacia la verdadera paz y reconciliación con Dios. Solía decir que la vida cristiana no es un camino fácil, pero es el único que nos lleva a la vida eterna.
Jesús es el camino que transitamos conociendo la verdad para caminar plenos de vida. Es un camino único porque nos lleva a los brazos del Padre, y diferente para cada cristiano según su forma de andar y vivir en la verdad.
Solo hay un Dios, y solo hay uno que puede ponernos en paz con Dios: Jesucristo, el hombre.
1° Timoteo 2: 5 TLA
Un solo camino, la única ruta. La pregunta es ¿Tomamos algún atajo? ¿Nos desviamos por caminos alternativos? La garantía de ser salvos y tener una vida eterna con Cristo puede quitarle tensión o atención al camino. “No es tan grave”, “La salvación está garantizada”, “¿Quién no se equivoca alguna vez?” Y… “La Gracia cubre multitud de faltas”. No es solo llegar al fin del camino, también importa de qué manera lo estoy haciendo. Vos y yo en intimidad sabemos cuál es nuestro atajo. Pero esto nos agota y nos quita la abundancia de vida que Jesús prometió.
Mi oración hoy es que la verdadera guía y la vida plena del Espíritu Santo sean parte del camino.
Ruth O. Herrera
