Directo al blanco

(..) aprovechen bien cada oportunidad, porque los días son malos; no sean tontos, sino traten de entender cuál es la voluntad de Dios.

No se embriaguen, pues no se podrán controlar; más bien dejen que el Espíritu Santo los llene y controle.

Efesios 5:16-18 NBV
(Énfasis del autor)

Pablo aconseja a la iglesia de Éfeso a ser sabios en los tiempos que vivían, y agrega un tema bastante complejo que podríamos traducir así: “Sean sabios en la manera de vivir así que no se emborrachen”. ¡Directo al blanco!

Una exhortación a no ceder a la debilidad que los acosaba. No usen el tiempo ni lo inviertan en lo que los destruye.

Pablo mencionó algo que seguramente interfería en el crecimiento de aquella iglesia, y en la madurez, aunque seguramente habría otras situaciones que también los alejaría del control de Dios.

Esta advertencia contra el alcohol podemos entenderla como un ejemplo de las decisiones imprudentes. La diferencia entre actuar sin pensar y actuar con discernimiento.

«No se emborrachen con vino, porque eso les arruinará la vida.» Aunque en su contexto literal se refiere al consumo excesivo de alcohol, la enseñanza trasciende a cualquier conducta que pueda nublar nuestro juicio. 

Es muy posible que no te sientas identificada, identificado con los de Éfeso, que no vivas al límite de vicios o excesos, pero todos tenemos puntos débiles. Se trata de estar atentos a las cosas que van tomando el control de nuestra manera de pensar y actuar, estar alertas a nuestras debilidades y reconocerlas para ser realmente fuertes en Cristo: decisiones impulsivas, acciones motivadas por el placer inmediato sin medir consecuencias, ignorancia o la falta de control, lo que nos seduce más de lo conveniente, cosas consideradas “inofensivas”, son las pueden arruinar nuestra vida espiritual, emocional y física.

En un mundo lleno de incertidumbre, desafíos y cambios constantes, la Biblia nos invita a vivir con sabiduría y discernimiento. El apóstol Pablo, nos llama a aprovechar cada oportunidad, especialmente en tiempos difíciles, de ser equilibrados en y por el Espíritu Santo.

Este pasaje no solo nos exhorta a ser prudentes y conscientes, sino también a buscar la llenura del Espíritu Santo como fuente de sabiduría y dirección.

«En cambio, sean llenos del Espíritu Santo.»

Esta es una invitación a depender de Dios en todo momento. La llenura del Espíritu no es solo un evento ocasional, sino una actitud constante de búsqueda y entrega diaria. Implica permitir que el Espíritu de Dios reine en nosotros controlando nuestros pensamientos, decisiones y acciones. Dependencia de su carácter… el fruto del Espíritu. Nos capacita para entender la voluntad de Dios, para actuar con sabiduría y para aprovechar las oportunidades que Él nos presenta.

Detenete un momento, pensá: ¿Algo me impide, distrae o ata para no ser lleno, llena de la plenitud del Espíritu Santo?

 

                                                   Ruth O. Herrera