Eficaces

Aférrense a la palabra de vida; entonces, el día que Cristo vuelva, me sentiré orgulloso de no haber corrido la carrera en vano y de que mi trabajo no fue inútil. 

Filipenses 2: 16 NTV
(Énfasis del autor)

Cuando el apóstol escribió la carta de Filipenses estaba preso en Roma, enfrentando la posibilidad de ser ejecutado por su fe en Jesucristo. A pesar de las dificultades y desafíos que enfrentaba, Pablo estaba lleno de gratitud y gozo por la iglesia de Filipos y su apoyo. Se preocupaba por ellos y les recomienda que “se aferren a la Palabra de vida”. Les propone un camino de unidad, convicción y visión de Dios como apegarse, adherirse a los planes y pensamientos de Cristo.

Tenía “urgencia” en tener la garantía del compromiso de los filipenses. Y lo más importante: “que no soltaran a Cristo”. En ese deseo se nota su pasión por llevar a otros a la plena comunión con Dios.

Su expectativa era que los creyentes fueran uno con el Señor como señal de que su trabajo no había sido en vano y su entrega no se contara como un fracaso.

Me pregunto si esta necesidad de saber que había resultados concretos era por ellos o por él mismo… ¿Es incorrecto trabajar y servir a otros con el deseo o necesidad de ver buenos resultados? ¿Es algo de ego o amor por la causa?

En mi opinión es un todo porque nadie trabaja para fracasar.

Después de un año en que trabajamos y nos invertimos en el servicio todos necesitamos una mínima garantía de haber sido eficaces y haber sembrado en otros.

Lo importante es que la causa y centro de nuestra vida y acciones sea Cristo. Para eso podemos reflexionar y preguntarnos si estamos viviendo de manera que glorifiquemos a Dios y edifiquemos a otros.

Cuando somos eficaces Dios también hace su parte, es por eso que servimos “unidos al Señor”. La obra y el Reino son suyos, pero Él nos da la garantía de Su poder y unción para la tarea.

Se presentó el siervo que había recibido las dos bolsas de plata y dijo: “Amo, usted me dio dos bolsas de plata para invertir, y he ganado dos más”. El amo dijo: “Bien hecho, mi buen siervo fiel. Has sido fiel en administrar esta pequeña cantidad, así que ahora te daré muchas más responsabilidades. ¡Ven a celebrar conmigo!”.

 Mateo 25:22-23 NTV
(Énfasis del autor)

Entonces al proyectarnos en este nuevo tiempo necesitamos la plena convicción del respaldo de Papá para invertir nuestra vida en lo que importa, en acciones que tengan un impacto duradero y que glorifiquen a Dios. Podemos confiar en que Dios está trabajando en todas las cosas para nuestro bien y su gloria, incluso en los momentos difíciles.

Pablo había invertido su vida en predicar el evangelio y establecer iglesias. Sabía que su ministerio no era solo para su propio beneficio, sino para la gloria de Dios y la edificación de la iglesia, y eso le llevaba a la necesidad de que su obra no fuera en vano. Sigamos su ejemplo e invirtamos nuestra vida en llevar a otros hacia la vida plena en Cristo.

 

Ruth O. Herrera