El arte de la ignorancia

Ahora, fíjense hermanos: según las normas humanas, no hay entre ustedes muchos sabios, tampoco muchos que tengan influencias, ni que pertenezcan a familias importantes. Pero a pesar de todo, Dios los ha llamado.  Pero Dios prefirió usar las tonterías de este mundo para avergonzar a los sabios, y prefirió usar a los débiles de este mundo para avergonzar a los poderosos.  Dios prefirió lo que el mundo cree que no es importante, lo que desprecia y lo que no significa nada. Prefirió todo eso para destruir lo que el mundo cree que es importante.  Dios hizo esto para que nadie pueda alabarse a sí mismo delante de él.  Por medio de él, ustedes pertenecen a Jesucristo, quien se ha convertido en la sabiduría de Dios para nosotros

1° Corintios 1: 26-30 (PDT)

En el año 1628 en una pequeña aldea de Inglaterra nació un bebé en una familia muy pobre. Las carencias que vivió durante su infancia hicieron de él un niño rebelde. Recién a los 14 años pudo ir a la escuela, pero le costaba muchísimo leer y escribir, tanto que para su familia, para los educadores y para la sociedad era un caso perdido. Finalmente formó su familia siendo muy jovencito, su esposa tenía dos libros que dieron respuesta a las inquietudes que tenía su marido. Desde niño tenía sueños muy raros, temor a la muerte, dudas en cuanto a la vida eterna, no sabía qué era lo que iba a suceder con él.  Estos libros no solo lo orientaron, sino que lo ayudaron a descubrir a Jesús. La vida en este hogar comenzó a ser diferente porque Jesucristo estaba en ellos. Este hombre comenzó a servir al Señor predicando el evangelio hasta que por proclamar el mensaje de salvación lo llevaron preso. Estuvo doce años en la cárcel, durante los cuales se convirtió en un autodidacta y posteriormente escribió más de cuarenta libros.

El más conocido es «El progreso del peregrino» que en la actualidad se ha convertido en un clásico. Cuando yo iba a la escuela dominical todos los domingos me leían un capítulo.  John Bunyan, su autor, relata en forma de alegoría las diferentes etapas por las cuales pasa el cristiano a partir del momento en que abraza la fe. El primer amor, las desilusiones, la necesidad del refugio en la casa del Padre, la visitación del Espíritu, los momentos de desesperanza, y la esperanza que llega luego y se pone al lado… después de la Biblia, es el libro más vendido en el mundo.

Bunyan fue un gran predicador de la Palabra, y ayudó a miles de personas a ir a los pies de Cristo.

Pastor Milton Cariaga

John Bunyan, como tantos otros, vivió en un contexto social desfavorable y además tuvo dificultades en el aprendizaje. Sin duda sus posibilidades de progreso a nivel humano eran muy limitadas, pero Jesús le regaló una vida diferente, su crecimiento espiritual le proveyó una sabiduría que trascendía lo puramente intelectual, porque venía directamente del Espíritu Santo y por esa razón pudo escribir libros que aún siguen influenciando vidas hasta el presente. No tenía preparación académica ni títulos habilitantes, sin embargo esos no fueron obstáculos, para que los ríos de agua viva que corrían desde su interior salpicaran de bendición a varias generaciones posteriores.

El propósito del Señor para sus hijos trasciende sus capacidades y limitaciones. Él nos llama en la condición en la que estamos y nos asigna una tarea que tiene dimensiones eternas y sabiduría que no se puede contrastar.

Hay muchos ejemplos bíblicos de hombres sencillos que fueron luz para su generación, por ejemplo Amós, fue un campesino llamado por Dios para anunciar su mensaje en un tiempo muy difícil. Es llamado el “profeta de la justicia social” sin embargo no era profeta ni hijo de profeta sino alguien del pueblo que fue obediente a la tarea que el Señor le encomendó.

Amasías también habló con Amós y le dijo: —Fuera de aquí, vidente, vete a Judá, y que allá te mantengan, profetiza allá.  Nunca vuelvas a profetizar aquí en Betel, porque este es el lugar sagrado de Jeroboán. Este es santuario del rey y templo nacional.Amós le respondió a Amasías: —Yo no soy profeta profesional ni hago parte del grupo de profetas. Yo me ocupaba de animales e higueras, pero el SEÑOR me quitó del rebaño y me dijo el SEÑOR: “Ve y profetiza a mi pueblo Israel”

Amós 7: 12-15 (PDT)

Seguramente vos y yo no seamos personas importantes ni de influencia de acuerdo a los parámetros de valoración que la sociedad hace, sin embargo somos llamados a obedecer a Papá en medio de nuestras circunstancias, a pesar de nuestra ignorancia y limitaciones. Hay un mensaje poderoso que podemos dar con la autoridad que viene del cielo. Si somos obedientes a lo que Él nos llama a hacer podemos producir cambios a través de pequeños gestos o palabras sencillas. Empezá donde estás, en lo más inmediato, tu familia, por ejemplo y luego seguí dando pasos de obediencia en la dirección que el Señor te indique. Si muchos nos sumamos al deseo de Dios podremos ver lo que hasta ahora no hemos visto.