El Cuerpo de Cristo: No Podemos Funcionar Aislados

«Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo»

1° Corintios 12:12

Cuando estás sano, ni pensás en lo importante que es cada parte de tu cuerpo. Pero cuando algo empieza a fallar, todo cambia. ¿Alguna vez te lastimaste un dedo del pie? Parece algo insignificante… hasta que te das cuenta de que cada paso duele. De repente, ese pequeño dedo que nunca notaste se vuelve crucial. 

Lo mismo pasa en la iglesia. A veces pensamos que lo que hacemos o dejamos de hacer no afecta a los demás, pero la verdad es que todos somos parte de un mismo cuerpo. 

Durante mi internación, pasé mucho tiempo solo. Fue difícil estar lejos de mi familia, lejos del área de servicio en la iglesia. Y en medio de esa soledad, entendí algo: así como había descuidado mi cuerpo, también había descuidado mi rol en el cuerpo de Cristo.

Soy líder del equipo de multimedia, y mi trabajo no es solo organizar cosas técnicas, sino estar presente para mi equipo. Pero con el tiempo, me fui enfocando en otras cosas y dejé de hacerles seguimiento, de saber cómo estaban, de preocuparme por ellos. Así como mi cuerpo físico sufrió por mi descuido, mi equipo en la iglesia también estaba sufriendo por la falta de atención.

Pablo nos recuerda que la iglesia es un cuerpo, y que cada miembro es importante…

No podemos vivir aislados. No podemos pensar que si fallamos en algo, no pasa nada. Cada uno de nosotros cumple un rol, y cuando uno se debilita, todo el cuerpo lo siente. 

Hoy te desafío a reflexionar: 

¿Hay personas en tu entorno a las que has descuidado? 

¿Estás aportando activamente a la iglesia o solo recibiendo? 

¿Qué podrías hacer esta semana para fortalecer tu relación con otros en la iglesia? 

Dios nos diseñó para vivir en comunidad. Cuando cuidamos nuestro cuerpo, cuidamos nuestra salud. Cuando cuidamos nuestra comunidad, fortalecemos el Cuerpo de Cristo.

 

 

Jonny Lewczuk