Después Jesús les dijo a sus discípulos: «No se pasen la vida preocupados por lo que van a comer o beber, o por la ropa que van a ponerse. La vida no consiste sólo en comer, ni el cuerpo existe sólo para que lo vistan.» Miren a los cuervos: no siembran ni cosechan, ni tienen graneros para guardar las semillas. Sin embargo, Dios les da de comer. ¡Recuerden que ustedes son más importantes que las aves!
¿Creen ustedes que por preocuparse mucho vivirán un día más? Si ni siquiera esto pueden conseguir, ¿por qué se preocupan por lo demás?» Aprendan de las flores del campo: no trabajan para hacerse sus vestidos y, sin embargo, les aseguro que ni el rey Salomón, con todas sus riquezas, se vistió tan bien como ellas.
» Si Dios hace tan hermosas a las flores, que viven tan poco tiempo, ¿no hará mucho más por ustedes? ¡Veo que todavía no han aprendido a confiar en Dios!» No se desesperen preguntándose qué van a comer, o qué van a beber. Sólo quienes no conocen a Dios se preocupan por eso. Dios, el Padre de ustedes, sabe que todo eso lo necesitan.» Lo más importante es que reconozcan a Dios como único rey. Todo lo demás, él se lo dará a su debido tiempo.
Lucas 12: 22-31
La clave para vivir en esta esperanza real es la “intimidad con Dios”.
Hay cosas en mi vida que se trabaron, que no salieron como esperaba, otras que creí que serían fáciles pero no fue así. Me encontré con la otra cara de la moneda y dije: “Si tengo un Dios tan grande ¿cómo puede ser que pase esto?” Pero esas cosas con el tiempo me maduraron y me enseñaron que soy un ser humano que necesita buscar a Dios desesperadamente. Entendí que la vida nunca es lineal, y mucho menos continuamente placentera.
Nadie puede negar que vivimos tiempos compulsivos y de cambios violentos que traen inseguridad en muchas áreas de la vida. Es difícil no sentirse ansioso, tenso o preocupado por el hoy, el mañana, nuestro futuro y el de nuestra familia. Es por eso que esta palabra nos lleva seriamente a poner en práctica el ejercicio del descanso.
Descansar en Dios es estar activamente buscando su rostro. Confiar es provocarse a la intimidad y al tiempo de comunión.
Nadie puede realmente no preocuparse si no permite al Señor ser parte de su rutina diaria, armar la agenda y el presupuesto. Los cristianos tenemos “un arma secreta para la incertidumbre”, es “estar en el secreto de Dios”. A solas, en intimidad es donde se crea y refuerza nuestra fe y la esperanza de que en el Reino de Dios están todas nuestras añadiduras.
El Señor puede obrar con poder mil veces y aun así nosotros no conocerlo. Entonces, ¿cuáles serían los pasos que tenemos que dar para ir al Señor de manera que cambie miles de lamentos en danza?
¿Cuáles serían los pasos que tenemos que dar para que el Señor tenga libertad en nosotros para obrar lo que quiere obrar y su propósito esté cumplido?
Los primeros pasos que tenemos que dar son vivir un día a la vez, disfrutar lo que sí tenemos y dar gracias.
“¡Mirá las aves del cielo, las bestias del campo o los lirios del campo, mira como no recogen las aves en los graneros, sin embargo el Padre Celestial las alimenta!”
Jesús dice “no se preocupen demasiado”. Esto también es una paradoja, porque no se trata de no progresar y crecer, tampoco de una vida chata en la que nos quedamos detenidos, pero sí en la que basta a cada día su propio afán.
No vivas súper preocupado por el día de mañana, porque el mañana trae su propia preocupación, y no podés enfocarte en el hoy. Si vivís más allá de la realidad, a lo mejor como una defensa y te vas, necesitás buscar primero el Reino de Dios.
Estar presente para Dios, vivir un día a la vez y buscar primero su rostro hará que todas las cosas que necesites te sean añadidas.
Poe eso no tenemos que poner la vista en los resultados o… en la “danza”, la clave es “intimidad con Dios”, conocer a Dios.
No dejes de pasar hoy un tiempo en el secreto de Papá.
Pastores Ruth y Hugo Herrera
