Él hará

Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará.

                                                                                        Salmo 37:5

Esta es la receta para tener éxito asegurado: encomendar nuestro camino. Esto significa: delegar, comisionar, encargar, confiar…

Encomendar a alguien un trabajo es poner nuestra absoluta confianza en él, creyendo que puede hacerlo bien. Si verdaderamente descansamos en eso, dejamos de preocuparnos por esa tarea. Esto también implica dejar de creer que solo nuestra habilidad completa una tarea. Por eso tenemos que aprender a delegar y hasta descansar por hacerlo. 

“Cuando yo era pequeño, mi mamá solía coser mucho. Yo me sentaba cerca de ella, debajo de su falda. Una tarde sentado a sus pies le pregunté qué estaba haciendo y me respondió que estaba bordando. Como era pequeño, observe el bordado de mi mamá desde abajo, entonces le dije: ¿Por qué tu trabajo es tan feo y desprolijo?, porque solo veía, desde mis perspectiva, hilos enredados y sin sentido. Ella me sonrió y mirándome con paciencia me dijo: “Hijo, ve afuera a jugar un rato y cuando haya terminado mi bordado te pondré sobre mi falda y te dejaré ver desde arriba mi trabajo”.

Me fui al patio pero me seguí preguntando por qué ella usaba hilos de colores oscuros y claros al mismo tiempo y porqué me parecían tan desordenados desde donde yo estaba. Más tarde ella me llamó: “Hijo, ven y siéntate en mis piernas”. Y de inmediato me sorprendí al ver el hermoso atardecer que había bordado, perfecto en la combinación de los colores y en su diseño. No podía creerlo; desde mi perspectiva solo veía hilos enmarañados que no tenían sentido.

Entonces ella me dijo: “Lo que viste desde abajo era confuso y desordenado, pero no te diste cuenta  que yo tenía un plan, un diseño, un dibujo que se veía muy claro desde arriba”.

Autor desconocido

¡¿Cuántas veces, aunque creemos y confiamos en Dios, desconfiamos de su diseño?!

Si podemos realmente delegar a Dios nuestra vida, nuestra familia, nuestro trabajo, nuestros sueños, temores y capacidades, entonces él se va a poder ocupar. 

Entregar algo o delegar una tarea sin confiar, seguramente nos dejará una preocupación mayor que si nosotros mismos nos ocupáramos… o sea, no tiene mucho sentido. El querer ver los resultados a nuestra manera, nos lleva a querer manipular situaciones y casi… menospreciar a quien está a cargo.

Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados.

                                                                                    Proverbios 16:3

Nuestra preocupación debe estar en mantenernos en intimidad y alimentar nuestra fe. Depender del Señor y reconocer su voluntad es la clave para mayores garantías y más descanso.

Como compartimos en el devocional de ayer, tener como hábito las siguientes preguntas: ¿Señor a dónde vamos hoy? ¿Qué vamos a hacer? ¿De qué manera?

Proponete buscar intensamente a Dios, planteá cada día estar dispuesta/o a tener a Dios como socio en cada decisión y a descansar en sus maravillosas obras. En cuanto te dispongas a confiar y a tirarte en sus brazos, la clave de «EL HARÁ» estará en marcha.

 

Ruth O. Herrera