Todo lo que está escrito en la Biblia es para enseñarnos. Lo que ella nos dice nos ayuda a tener ánimo y paciencia, y nos da seguridad en lo que hemos creído.
Romanos 15:4 TLA
En los tiempos modernos recibir una carta por correo puede ser muy extraño, ya nadie escribe en papel y lo lleva en un sobre al buzón, que por cierto, hay muy pocos. Lo valioso de aquellas cartas era que no se podían borrar, ocultar o deshacer y lo más tedioso es que tardaban a veces meses en llegar, al contrario de los mensajes que hoy pueden enviarse en pocos segundos.
Yo tengo guardadas algunas cartas importantes de gente que dejó huella en mi vida, en algunas la tinta se aclaró tanto que no es muy legible. Así que si no recuerdo lo que decían puede ser que pronto parezca que nunca las recibí.
Y vos… ¿Qué estás haciendo con las cartas que recibiste? De esas que son imborrables y permanentes, ¿tenés alguna?
Las palabras eternas, las que no pierden valor ni dependen de la moda, son las que Dios nos dejó y deben ser un sello en nosotros. Palabras que nos guían, confortan, enseñan…
Las que nos hacen ser a nosotros mismos cartas para ser leídas por todos
La única carta de recomendación que necesitamos son ustedes mismos. Sus vidas son una carta escrita en nuestro corazón; todos pueden leerla y reconocer el buen trabajo que hicimos entre ustedes. Es evidente que son una carta de Cristo que muestra el resultado de nuestro ministerio entre ustedes. Esta «carta» no está escrita con pluma y tinta, sino con el Espíritu del Dios viviente. No está tallada en tablas de piedra, sino en corazones humanos.
2ª Corintios 3: 2-3 NTV
Para el apóstol Pablo los creyentes de Corinto eran su mejor currículo, la carta de presentación de que su trabajo había sido fructífero en Cristo.
Dios sigue escribiendo en tu vida, haciendo una obra renovada cada día, como un gran artista. Cuando alguien ve la obra de un gran artista dice: este es un Picasso, este es un Van Gogh, o un Monet. ¡Qué bueno sería que la gente nos vea y diga “este es un hombre de Dios, una mujer llena de amor, estos son cristianos, discípulos de Cristo.”
Como dice un autor, a veces estamos determinados por las cartas que nos dieron al nacer y cómo fuimos criados, pero lo extraordinario es que en nuestro libre albedrío, en nuestra libertad, podemos seguir reescritos en Cristo.
Recibiste y seguís recibiendo Palabra de Dios, cartas nuevas, lo importante es saber qué hacer con esas cartas que nos fueron dadas y cada día darnos un tiempo para leerlas…
Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo
Filipenses 1: 6 RVR
Pablo decía estar persuadido, como yo también lo estoy, de que el que comenzó la obra en tu vida la quiere seguir perfeccionando para que seas leído, leída por el que lo necesite.
Ruth O. Herrera
