En primer lugar, te ruego que ores por todos los seres humanos. Pídele a Dios que los ayude; intercede en su favor, y da gracias por ellos.
Esto es bueno y le agrada a Dios nuestro Salvador, 4 quien quiere que todos se salven y lleguen a conocer la verdad.
1° Timoteo 2: 1, 3-4 NTV
No resulta tan sencillo llegar a comprender cómo hace Dios para amar de tal manera especial a toda la humanidad y al mismo tiempo a cada uno de nosotros. En la Biblia encontramos abundantes referencias acerca de la manera en la que nuestro Padre celestial nos identifica individualmente. El salmo 139 es una verdadera obra de arte, allí David expresa de manera magistral el detalle con que Dios ha estado pendiente de nuestra historia desde el mismo momento en que fuimos concebidos. Es difícil recorrer esos versos sin emocionarse al comprobar cómo ¡el dueño de la creación nos presta tanta atención!
En la actualidad somos algo más de ocho millones de personas en el mundo, pero definitivamente Dios no nos ve como un número más en una gran multitud. Las Escrituras nos dicen que Él no solo sabe el número exacto de las estrellas que existen, sino que además las llama a cada una por su nombre (Salmo 147: 4).
Tranquilamente podemos sentirnos como el pueblo de Israel, de quien Dios mismo dijo: “He escrito tu nombre en las palmas de mis manos” (Isaías 41:16).
Los nombres son importantes: Todos tenemos un nombre que nos identifica. En el principio fue el mismo creador quien le puso nombre a Adán, la primera criatura humana y luego le encargó que se ocupara de ponerle nombre a todos los animales.
Cuando Jesús habló del buen pastor, dijo que éste llama a cada una de las ovejas por su nombre, y ellas lo siguen porque conocen su voz (Juan 10:3).
Los nombres siempre fueron importantes para Dios por la sencilla razón de que le importan de manera sorprendente las personas. Conoce a cada ser humano personalmente, sabe todo de nosotros y está más al tanto de nuestra vida de lo que podemos entender. Solo así podemos dimensionar lo que Pablo le dijo a Timoteo y a nosotros en el versículo de hoy.
Ora por cada uno: Se nos ruega que oremos por otros, pero la consigna va más allá. Se trata de orar no de forma general sino por todos los seres humanos según la Nueva Traducción Viviente. Pablo usa en el original la expresión griega “panton anthropon” (en lugar de ethne qué significa grupos étnicos), para instarnos A qué oremos por cada individuo, ya que la salvación es personal. Con la fe se llega a Cristo de a uno y no de forma grupal
El pastor busca a cada oveja: Ese Dios que “amó de tal manera al mundo”, siempre está buscando a la persona. Jesús es ese pastor que deja a noventa y nueve ovejas para buscar la que falta, esa a la que conoce por nombre y está perdida.
(Lucas 15: 4-6). Por eso este plan de cuarenta días tiene todo que ver con nombres. Nombres detrás de los que hay una identidad, una historia, un valor y sobre todo un propósito. Nombres de personas con las que vamos a involucrarnos para ayudarlos a escuchar la voz del Buen Pastor, que las llama precisamente por sus nombres, para experimentar una nueva realidad en su redil.
Hay personas que consideramos desconocidas porque ni siquiera sabemos su nombre, pero quizás haya llegado el momento de hacer algo al respecto. Puede ser que ese vecino que vive a tres casas de la tuya o ese compañero al que simplemente saludas cuando se cruzan sea una de tus cinco personas escogidas. Solo sabemos cómo se llaman aquellos que realmente nos importan. Al saber sus nombres dejan de ser extraños y podemos orar por ellos específicamente
Quizás en un futuro no muy lejano los cristianos lleguemos a hacer tantos en la Argentina que no sea ninguna locura pensar que, entre todos podamos cubrir en oración a cada ciudadano de nuestra nación. Lo cierto es que hoy concretamente podemos comenzar por dar el primer paso y lo estamos dando juntos al presentar delante de Dios a cinco personas por nombre.
Argentina Oramos por Vos
40 días de ayuno, oración y acción 2025
Acción: Hoy dejemos de ser impersonales con la gente que vemos con frecuencia y preguntémosle sus nombres para que dejen de ser extraños y comencemos a orar por ellos.
Oración: Pedimos con fe que de alguna manera cinco personas que incluímo en una lista, comiencen a percibir y experimentar que Dios las llama de manera personal.
