Tengan cuidado: no se dejen llevar por quienes los quieren engañar con teorías y argumentos falsos, pues ellos no se apoyan en Cristo, sino en las tradiciones de los hombres y en los poderes que dominan este mundo.
Colosenses 2: 8 DHH
Todos tenemos que batallar con fortalezas, pero quienes no disfrutan la paternidad de Dios son más vulnerables ante problemas de salud, económicos, ataduras con lo pecaminoso… Hoy, y con urgencia, la gente necesita encontrar a Cristo a través de personas en quienes confiar, que le digan sí y cumplan, así de sencillo.
Quienes te rodean buscan hombres y mujeres que sean íntegros, y necesitan creer que Dios es real a través de tu vida. Mucho más allá de lo que digas, piden ver quién sos realmente. Las armas con las que contás son poderosas para derribar las fortalezas que los mantienen presos.
¿Vos sabés lo que vale un afecto sincero, un abrazo, alguien dispuesto a escuchar al servicio del otros? Como cristianos, necesitamos entender a los demás; somos el pueblo de la palabra, pero primero debemos ser el pueblo de la escucha, que se interesa por los problemas de los otros, y te puedo garantizar que no es para nada aburrido.
Tenés que dirigirte y enfocarte hacia la voz del Señor, y ser de una sola pieza, íntegro, ser “único para Dios”. Recordá que la fe no solo es por el oír y el oír la Palabra de Dios, si no que la fe crece por el Espíritu Santo en tu vida, y la relación personal que tengas con Él. Una de las claves para sostener tu fe fortalecida es rodearte, no solo de la Palabra de Dios, sino de gente que sople fe sobre tu vida.
Jesús sacó afuera a la gente que no tenía fe para sanar a una niña, con sus padres y con solo algunos de sus discípulos. El Señor echó a todos afuera de la casa ¿Sabés por qué? Porque no solo no tenían fe, sino que hasta se burlaban del Maestro… “No está muerta sino que duerme” les dijo, y ellos pensaron: “¡qué tonto!”
Jesús dijo: “Fuera”, y entró con los padres porque no hay como la oración de un papá y una mamá cuando un hijito está mal. Nadie como esos padres deseaba ver el milagro.
Necesitás rodearte de personas que influyan con fe sobre tu vida, porque la realidad no siempre es la verdad.
¡Cuántas veces experimentamos la contradicción entre la verdad y la realidad!, lo que uno ve con sus propios ojos no es todo ni lo absoluto.
Quisiera gastar estos años para entender que la realidad no corresponde siempre a la verdad y que la verdad muchas veces está en otro lado. Ahora es ahí donde nos corresponde a nosotros ser personas de fe, sacerdotes de fe, gente de bendición que cambie el mundo de los demás y crea verdaderamente que Dios puede hacer las cosas nuevas. Para que esta fe se active en nuestras vidas tenemos que ser rebeldes con el sistema que dice que ya todo está determinado y establecido…
Pastor Hugo Herrea
En el Reino de Dios vivimos “los que llamamos a las cosas que no son como si fueran”, que creemos que “somos fuertes en la debilidad” y que “hasta lo más malo nos puede ayudar a bien”. Esta es la clase de fe que Jesús buscaba al entrar a la casa de la niña muerta. Si hoy entra a tu casa… ¿Podría hacer un milagro?
