Es con su Espíritu

El Señor dice a Zorobabel: “No es por el poder ni por la fuerza, sino por mi Espíritu, dice el Señor de los Ejércitos Celestiales. Nada impedirá el camino de Zorobabel, ni siquiera una montaña gigantesca, ¡pues se convertirá en llanura delante de él!

 Zacarías 4: 6y 7ª (NTV) 

Este texto es súper conocido. Me atrevo a decir que la mayoría de nosotros puede decirlo de memoria. El gran desafío que nos presenta es experimentarlo.

La tarea espiritual de búsqueda, oración y dependencia solo se puede hacer a la manera de Papá: no con fuerzas o sabiduría humana, sino con su Espíritu.

En lo personal me sucede que muchas veces lo declaro, pero con mis acciones muestro lo contrario, con frecuencia insisto en oración una y otra vez por las mismas necesidades o los mismos deseos. ¿Te idintificas con esta realidad? 

¿Recordás la historia de Elías y los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal? Ellos estuvieron desde la mañana hasta la tarde gritando, bailando y lastimando su cuerpo para sus dioses respondieran con fuego que consumiera el sacrificio. Elías, en cambio, construyó un altar, puso agua sobre el animal que e hizo una oración que se registra en solo dos versículos. Cuando terminó de orar, inmediatamente cayó fuego del cielo. Así demostró quién era el verdadero Dios. 

Cuando ustedes oren, no sean repetitivos, como los paganos, que piensan que por hablar mucho serán escuchados. No sean como ellos, porque su Padre ya sabe de lo que ustedes tienen necesidad, antes de que ustedes le pidan.

Mateo 6:7 y 8 (RVC) 

Nuestro Papá nos escucha, sabe lo que vamos a pedir aun antes de que lo hagamos. No necesita de nuestra insistencia para responder. Pero conoce nuestras limitaciones e impaciencia, y en cada oración repetida nos sigue mirando con amor y compasión. Y cuando nuestra oración es sincera y de dependencia no nos mira como “paganos”, sino hijos que buscan a Papá con premura. Nuestro desafío es creer que Él hace la obra y no nuestra insistencia. 

Como individuos y como iglesia tenemos que aplicar este principio y promesa… Es con Su Espíritu y El Señor promete que nada impedirá el camino de los suyos.

Él se encargará de remover los obstáculos: convertirá nuestros montes en llanuras.

 Si podemos creerlo, al que cree todo le es posible.

 

Mónica Lemos