Escombros

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

Romanos 8:28 (RVR60)

Este es un texto del que nos cuesta apropiarnos muchas veces, sobre todo cuando la realidad es adversa y vivimos en un tiempo de dificultades, de pérdidas, de enfermedad, de angustias. Entonces pensamos ¿cómo es que a los llamados, a los que aman a Dios  y con los que Dios quiere interactuar todas las cosas van a ayudar para bien? La verdad es que a veces podemos sentarnos entre los escombros de nuestra propia vida, entre nuestras propias ruinas. De hecho hay personas que han pasado demasiadas pruebas en este tiempo, más allá de la pandemia, y muchos otros que no aunque no vivieron situaciones tan límites, vivieron momentos muy pero muy difíciles y cuando se viven momentos difíciles siempre hay como un ir para atrás. A veces vuelven las sensaciones que sentíamos de chiquitos: de abandono, de soledad, de crisis y reaparecen en la vida adulta. No significa que somos niños, sino que hay sensaciones, las cosas fuertes que hemos vivido de chiquitos perduran y nosotros las reeditamos muchas veces en la vida adulta.

Este es un tiempo para sentarnos sobre nuestras ruinas y no reprocharnos nada, no reprocharnos ni el pasado más antiguo ni el pasado de ayer. Sentarnos y entender que nuestros escombros nos van a enseñar algo, tal vez aquello que ha quedado pendiente en nuestras vidas y que tenemos que arreglar. Este es un tiempo así.

Pastor Hugo Herrera

Seguramente este texto lo sabes de memoria, lo has escuchado infinidad de veces y tal vez hasta forme parte de tus versículos favoritos. Sin embargo su aplicación en tu vida forma parte de un proceso.

Nosotros vivimos en el presente. El día a día, los desafíos cotidianos nos demandan cierta cantidad de energía, además nuestra visión de la realidad es parcial, fraccionada. Solo podemos ver una parte, el único que tiene el panorama completo de nuestra vida y de nuestra historia es Dios.

Sufrir no es agradable. Los escombros son un símbolo de algo que se derrumbó, se vino abajo. A veces pueden ser nuestras expectativas, los proyectos de crecimiento, los planes que teníamos, los sueños que el Señor puso en nuestro corazón… Pero hay circunstancias que son como un viento huracanado que se lleva puesto todo a su paso.

Serrat escribió una canción llamada “De vez en cuando la vida”. Describe muy bellos momentos y de repente, en una frase dice “De vez en cuando la vida nos gasta una broma y nos despertamos sin saber qué pasa, chupando un palo sentado, sobre una calabaza”

Sin duda podemos identificarnos con la experiencia de esta canción, todos en algún momento hemos tenido esa sensación de “despertarnos sin saber qué pasa” el desconcierto, la soledad y el desamparo entraron sin pedir permiso y ahora no sabemos muy bien qué hacer o qué no hacer.

Y cada uno reacciona como puede, algunos se quedan inmóviles y otros van de actividad en actividad para aturdirse, ocupar el tiempo y no pensar, por eso es importante la determinación de sentarnos, detenernos, darnos permiso para volcar todas las sensaciones que experimentamos delante del nuestro Papá, el único que puede entendernos sin juzgarnos y que puede llevarnos a upa durante el tiempo de la decepción.

Hay un dicho propio de la filosofía oriental que muchas veces repiten personas famosas “Si sucede conviene”. Habitualmente quienes lo dicen tienen su vida profesional resuelta, son exitosos, tienen dinero…Yo no creo en esa frase, pienso que las experiencias negativas simplemente aparecen porque vivimos en una sociedad caída, a veces son resultado de lo que hacen otros seres humanos sin Dios y por supuesto, no porque sucedan significa que mágicamente convienen.

Lo que sí creo es que tenemos un Papá al que le importa realmente lo que nos pasa y puede actuar para revertirlo o acompañarnos y enseñarnos en el proceso.

Si estás dudando que aún lo que no elegiste vivir Dios puede transformarlo en algo que te ayude… recordá que nuestra esperanza descansa en que hay una Persona que obra para que lo que nos sucede pueda ayudarnos para bien.

Mónica Lemos