Escuchar

Juan les contestó: —Yo soy una voz que grita en el desierto: “Abran un camino derecho para el Señor”, tal como dijo el profeta Isaías.

Al día siguiente, Juan estaba allí otra vez con dos de sus seguidores.  Cuando vio pasar a Jesús, Juan dijo: —¡Miren, ése es el Cordero de Dios!  Los dos seguidores de Juan lo oyeron decir esto, y siguieron a Jesús. 

 Juan 1: 23, 35-37 DHH
(Énfasis del autor)

Juan el Bautista dijo su verdad, declaró cual era su propósito en la tierra. Hubo quienes lo rechazaron y otros que lo supieron escuchar.

Uno que supo descubrir la verdad fue quien después sería seguidor de Jesús; Andrés pudo descifrar lo que otros no. Juan el Bautista no hablaba al pasar el sonido de su voz fue diferente para cada uno de los que lo escucharon… Andrés escuchó el llamado de Dios y se apegó al plan. Poco después buscó a su hermano Pedro y juntos fueron pilares del ministerio de Jesús.

A veces necesitamos escuchar algo especial para el día difícil… y alguien, al pasar dice, sin darse cuenta, la palabra justa. Por eso todos necesitamos saber escuchar… porque de entre muchos sonidos Dios nos puede hablar de manera imperceptible para otros.

Al compartir un tiempo con personas que aman a Dios podemos escuchar una palabra sencilla, pero específica. La frase que tanto decimos… “El Señor te ama” la necesitamos escuchar y refrescarla íntimamente. ¡Como si no supiéramos que el Señor nos ama! Pero puede ser tan oportuno que nos lleva de nuevo a percibir ese inmenso amor en Su presencia, porque viene del mismo cielo esa palabra justa y oportuna.

Vivimos rodeados, impregnados de palabras.

Palabras sinceras, superficiales, de ocasión, de afectos pasajeros Es tanto lo que podemos escuchar durante el día que terminamos por desconectar nuestra atención y escuchamos sin escuchar.

Le decimos a alguien ¿Cómo estás? Y es sólo una frase cortés a la que el otro, generalmente responde ¿bien y vos? Pero realmente ¿sabemos cómo está el otro? ¿Esperamos una respuesta verdadera cuando preguntamos? ¿O nos complicaría que responda la verdad? 

Andrés no solo escuchó, también decodificó el mensaje. Lo modificó, se sintió provocado a tomar una decisión. Juan el Bautista no estaba hablándole solo a él, pero Andrés lo tomo como personal.

Dios siempre nos habla, todos los días, pero comúnmente no sintonizamos Su voz.

¿A quién escuchaste más esta semana? ¿Cuál es la voz que más identificas?

Dios sigue hablando a través de otras voces… ¿lo escuchaste?

 

Ruth O. Herrera