Encomienda al SEÑOR tu camino; confía en él, y él hará. Él exhibirá tu justicia como la luz,
y tu derecho como el mediodía. Calla delante del SEÑOR y espera en él.
Salmos 37: 5-7 RVA-2015
Muchas veces resulta difícil encomendar a alguien una tarea. En primer lugar no sabemos si la hará de la manera que nosotros la haríamos, luego vienen las dudas ¿la hará? ¿Tendré que insistir para que no se olvide? ¿La terminará o quedará a medio hacer? Si nos hicimos varias de estas preguntas es muy probable que optemos por poner manos a la obra nosotros mismos. Sabemos qué queremos hacer y cómo, o por lo menos, creemos saberlo.
Confiar en otro no es sencillo, hay que conocerlo bien y los resultados no están garantizados. No necesariamente por falta de ganas o de voluntad, sino porque todos tenemos dificultades, contratiempos y también nuestra propia visión de cómo hacer las cosas y eso puede interferir con la resolución de nuestra necesidad.
Ahora bien, a veces sin querer trasladamos nuestra desconfianza a Dios y nos cuesta encomendarle nada menos que nuestro camino, nuestros planes, el proyecto de vida que hemos imaginado para nosotros y los que amamos. Por eso la Biblia nos recomienda que dejemos que sea Dios el que se encargue y luego confiemos en Él. Si lo dejamos obrar, sin duda Papá hará lo mejor para nosotros.
Es verdad, vivimos tiempos llenos de incertidumbre, injusticias y falta de respeto por nuestros derechos, aun los más básicos y elementales. ¿Sufriste injusticia en este último tiempo? ¿Quién no ha visto avasallados sus derechos alguna vez? Sucede muy a menudo, alguien tiene poder y lo ejerce como quiere, puede ser poder político, económico, o simplemente el poder de la fuerza, las famosas mayorías… o peor aún, poder espiritual que si se ejerce de la manera opuesta a la que Dios quiere deja heridas difíciles de sanar.
Ante estas situaciones, lo más difícil es callar y esperar.
La Palabra en este caso aclara que una vez que hemos encomendado nuestra vida a Dios y hemos decidido confiar en que hará lo que promete, lo que sigue es determinarnos a callar delante de Él y esperar…
Es un voto de confianza, pero depositado en Aquel que es digno de ella, que nunca nos defraudará ni desamparará. La Biblia dice
¡El SEÑOR reina! ¡Regocíjese la tierra! ¡Alégrense las muchas costas! … la justicia y el derecho son el fundamento de su trono.
Salmos 97:1, 2b (RVA2015)
Es fundamental no resignarnos a vivir en injusticia, pero tampoco podemos confiar ciegamente en el respeto o la justicia humanos porque sabemos que son insuficientes. En algunos casos hay personas de buena voluntad que hacen lo posible por tratar de deshacer aquellos atropellos a nuestra dignidad, en otros hay que enfocarse decidida y obstinadamente en confiar en Aquel que reina, el fundamento de su trono son la justicia y el derecho. Los tiempos le pertenecen y la verdad lo asiste.
Papá es el único que exhibirá justicia y derecho con toda claridad.
No te conformes con transitar tus días como dice la letra de la canción Resistiré.
Papá tiene plan y propósito que cumplir en cada uno de nosotros y lo hará a Su manera y en su tiempo. ¿Te animás a seguir a rajatabla la secuencia encomendar, confiar, callar y esperar?
No es fácil, pero el Espíritu Santo te asiste.
Mónica Lemos
