Eternidad en el corazón

Dios hizo todo hermoso en su momento, y puso en la mente humana el sentido del tiempo, aun cuando el hombre no alcanza a comprender la obra que Dios realiza de principio a fin.

 

Sé además que todo lo que Dios ha hecho permanece para siempre; que no hay nada que añadirle ni quitarle; y que Dios lo hizo así para que se le tema. Lo que ahora existe, ya existía; y lo que ha de existir, existe ya. Dios hace que la historia se repita.

Eclesiastés 3:11,14 y 15 (NTV)

 

El libro de Apocalipsis nos cuenta, de alguna forma indirecta, que nuestra vida está conectada con un propósito mayor.  Nuestra vida y todo lo que nos ha pasado, aun la historia más triste que podamos contar está conectada a un propósito eterno porque Jesucristo vino desde la eternidad, se hizo hombre, habitó entre nosotros y volvió a la eternidad. Ese es el primer propósito de Dios.

 

Da gracias porque a partir del día que le dijiste sí a Jesús, tu nombre está escrito en los cielos y podés tener la certeza de que vivirás eternamente con Él. Tu vida está conectada con un propósito superior. Es algo maravilloso y a veces creo que no lo entendemos.

La verdad es que, a menudo, nos cuesta mucho comprender por qué hacemos lo que hacemos, imaginate si  empezamos a pensar en un tema tan profundo como  la eternidad.

 

El tiempo que se produce cuando Dios toca tu vida es algo especial. El tiempo de Dios trasciende tus propios tiempos ¡qué bueno transformar el tiempo reloj en un tiempo celestial! ¡Qué bueno que de las veinticuatro horas hay horas que son únicas! porque pueden cambiar el resto de tu vida.

Y no se trata de cantidad de horas sino se trata de la calidad, de comunión, del  lenguaje que vos establecés con Dios. Tampoco se trata de la cantidad de palabras sino de la actitud del corazón.

 

Yo espero que Dios te visite de una manera especial. Prepará tu corazón y tu mente para un tiempo nuevo, pero no busques los resultados, buscá al Señor de los resultados.

Pastor Hugo Herrera

 

El  propósito de Dios es superior a cualquier otro, aun al más ambicioso que tengamos, porque abarca la salvación de la humanidad entera y la restauración de todo el cosmos a una condición perfecta.

 

Ahora Dios nos ha dado a conocer su misteriosa voluntad respecto a Cristo, la cual es llevar a cabo su propio buen plan.  Y el plan es el siguiente: a su debido tiempo, Dios reunirá todas las cosas y las pondrá bajo la autoridad de Cristo, todas las cosas que están en el cielo y también las que están en la tierra.  Es más, dado que estamos unidos a Cristo, hemos recibido una herencia de parte de Dios, porque él nos eligió de antemano y hace que todas las cosas resulten de acuerdo con su plan.

Efesios 1:9-11 (NTV)

 

Por ese motivo cuando conocemos a Dios y entregamos nuestra vida a Jesucristo también empezamos a ser partícipes, colaboradores de ese gran propósito universal.

 

En el trajín de cada día e incluso en las tareas ministeriales que desarrollamos habitualmente, algunas veces perdemos un poco de vista esta maravillosa verdad de las Escrituras y nos involucramos en énfasis que, aunque puedan ser válidos, son insignificantes si no los evaluamos  a la luz del propósito mayor que nos incluye.

 

A lo largo de la historia, los tiempos nuevos en la vida de la iglesia, cuando lograron cumplir su cometido, afectaron profundamente no solo a la sociedad de su tiempo sino también a las generaciones que vinieron después.

¿Seremos capaces de reconocer un tiempo así?

 

A mí me gustaría ser consciente de los nuevos comienzos y de las temporadas de renacer espiritual. No siempre logro ser consecuente con este deseo. Tal vez a vos te suceda algo parecido.

Es una buena oportunidad entonces para pedir que el Espíritu nos recuerde esta posibilidad y decidirnos a enfocarnos en ella, a pesar de los contratiempos y decepciones que quieran detenernos.

 

Mónica Lemos