Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Juan 3:16 RV1960
Este es el texto que se ha denominado “el texto para todos”. Por su profundidad y simpleza, porque contiene en una frase todo el evangelio, y muestra cómo, en Cristo, se unen la tierra y el cielo.
No es este versículo el fin de aquella charla entre Jesús y el fariseo, pero es la que responde y explica el motivo inicial de la conversación: “…sabemos que Dios te ha enviado para enseñarnos. Las señales milagrosas que haces son la prueba de que Dios está contigo.”
Como mencionamos en el devocional anterior, después de este encuentro, cuando se vuelve a mencionar a Nicodemo, se detecta que este hombre entendió y aceptó el mensaje, ya que antes de la muerte de Jesús, lo defendió frente a los sacerdotes exponiéndose ante ellos.
Allí estaba Nicodemo, el fariseo que una noche fue a ver a Jesús, y les dijo: —Según nuestras leyes, no podemos condenar a nadie sin antes escucharlo. Ellos le respondieron: —¿También tú crees que de Galilea puede salir algo bueno? Estudia la Biblia y verás que de allá no ha venido ningún profeta.
Juan 7: 50-52 TLA
Nicodemo, después de “nacer de nuevo”, mostró su postura, se jugó por el Mesías, asimiló y comenzó una nueva vida, absolutamente identificado con las enseñanzas de Jesús. El primer encuentro fue confuso y difícil, pero su interés lo llevó hasta Cristo y después a la salvación. Es esta una clara muestra de que la salvación es un proceso, no se nace en el Reino de los Cielos de un momento para otro, porque sus misterios son parte de la gestación espiritual.
No dejamos de ser renovados, renacidos y completados hasta el fin de esta vida, que marca el comienzo de la plenitud por la eternidad.
¡Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Por su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo, para que tengamos una esperanza viva
1° Pedro 1: 3 NVI
Todos los días tenemos la oportunidad de nacer de nuevo, de renovar nuestra mente, de dejar atrás aquellas cosas viejas que no nos dejan avanzar y jugarnos por Cristo, como lo hizo Nicodemo.
Este será un proceso de toda la vida más que el suceso maravilloso de la salvación que comienza cuando lo recibimos a Él, pero la nueva vida implica exponernos, confesar la fe, intervenir ante la injusticia, ser radicales en el ambiente en el que estamos diariamente.
Nicodemo es una figura que puede inspirar a los creyentes. Su historia nos recuerda que la verdadera fe puede desarrollarse y manifestarse de diversas maneras y que la búsqueda de Dios es un viaje continuo. Un ejemplo de alguien que, a pesar de las presiones sociales y religiosas, buscó la verdad y mostró una evolución espiritual significativa.
El primer encuentro entre Nicodemo y Jesús fue en lo oculto, pero el resultado se vio a plena luz y en lugares que desafiaron la fe del fariseo que nació de nuevo.
Ruth O. Herrera
