Extra rápido

Jesús contestó: —Ya dije que yo soy. Si es a mí a quien buscan, dejen que estos se vayan. Esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho: «De los que me diste ninguno se perdió».

Simón Pedro, que tenía una espada, la desenfundó e hirió al siervo del sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha. (El siervo se llamaba Malco).

 —¡Vuelve esa espada a su funda! —ordenó Jesús a Pedro—. ¿Acaso no he de beber el trago amargo que el Padre me da a beber?

Juan 18: 8-11 NVI 

Otra vez Jesús se enfrenta con sus agresores; pero esta vez, sin pensarlo y como por instinto, Pedro actúa sin una pizca de paciencia y Jesús tiene que resolver su error. Ahora, Pedro no necesita que lo defienda, pero es seguro que yo en su lugar hubiera actuado de alguna manera reaccionaria e impulsiva. 

La impulsividad y la impaciencia son dos conceptos relacionados, pero distintos, que afectan nuestra capacidad para tomar decisiones y manejar situaciones de manera efectiva. Aunque pueden estar relacionados, y a menudo se manifiestan juntos, es importante entender sus diferencias y cómo pueden influir en nuestro comportamiento.

La definición de impulsividad dice que es ‘la tendencia a actuar sin pensar de manera reflexiva o considerar las consecuencias a largo plazo’. Las personas impulsivas tienden a tomar decisiones rápidas, y a menudo arriesgadas, basadas en el impulso del momento.

Por otro lado, como vimos ayer, la impaciencia implica la incapacidad de esperar o tolerar retrasos. Ambas tendencias juntas en una persona están asociadas, podríamos decir que tiene dificultades para mantener la calma y la serenidad cuando las cosas no suceden tan rápido o de manera diferente de como les gustaría. 

Esto define a Pedro en muchos relatos: un hombre que parecía caminar diez pasos adelante. Y en Getsemaní su desesperación puso la situación todavía más difícil. Increíblemente en el lugar y el momento menos oportuno la paciencia de Jesús y la impaciencia e impulsividad de Pedro se enfrentaron. 

¿No te das cuenta de que yo puedo llamar a mi Padre, y él mandaría ahora mismo más de doce batallones de ángeles?  Pero si hago esto, ¿cómo se cumpliría lo que está en las Escrituras, donde dice que todo debe suceder de esta forma?

Mateo 26: 53-54 PDT 

A veces, la paciencia es asociada con la pasividad, indiferencia, despreocupación o hasta desinterés, pero es una virtud más bien asociada a la humildad y la templanza. 

Si tuvieras que clasificarte de 1 al 10… ¿Qué tan cerca de la actitud de Pedro estás?

¿Cómo te comunicás en situaciones estresantes o conflictivas?

¿Te volvés impaciente y reaccionás de manera impulsiva en situaciones de tensión?

¿Podés mantener la calma y expresarte de forma clara y respetuosa, incluso cuando estás bajo presión? 

Todos necesitamos pedirle al Espíritu Santo que nos ayude a desarrollar el dominio propio y a dejar la ansiedad típica de la era de lo “extra rápido”

 

Ruth O. Herrera