Feliz

La sabiduría y el conocimiento llenarán tu vida de alegría. Piensa bien antes de actuar,y estarás bien protegido; el mal no te alcanzarni los malvados podrán contigo. Esa gente deja de hacer el bien para sólo hacer el mal; son felices haciendo lo maloy festejando sus malas acciones. ¡Todo lo que hacen es para destruir a los demás!

Proverbios 2: 10-15 TLA

(Énfasis del autor)

 

“Si yo te pregunto: ¿Qué es lo que te hace feliz? ¿Qué es lo que te da placer en la vida?

Yo sé que la respuesta esperable es: “la familia, los hijos…” aunque muchas veces los padres se sienten agotados por los hijos. Otra respuesta probable sería: “¡los momentos plenos que vivo con el Señor!” ¿Qué es lo que a vos te da placer y qué es lo que te hace feliz? Esta es una pregunta que debieras contestarte.

Y… ¿Qué es lo que te hace llorar y amarga tu corazón?, ¿Qué es lo que angustia tu vida?, lo que no podés sacar de tu cabeza y es un peso sobre tus hombros. ¿Qué es lo que te tiene atado cada día y no podés salir de ahí?  Situaciones que no han podido ser resueltas, cosas del pasado que a veces uno dice… ya pasaron, pero que viven o conviven en nuestro interior hace mucho tiempo.

¿Qué es lo que te hace llorar y te preocupa hoy?

Pastor Hugo H. Herrera

 

Saber qué es lo que nos hace felices o infelices, es un comienzo para direccionar nuestra vida. Nadie quiere vivir sufriendo, ni nadie es feliz todo el tiempo, por eso es necesario saber hacia dónde quiere llevarnos el Señor; para que, si sufrimos o somos felices, nuestra vida no pierda el rumbo. Por ser felices algunos abandonaron al Señor, como el hijo pródigo que perdió de vista al padre por ir detrás de “su felicidad”.

A otros la tristeza los perturbó hasta dejar a Dios de lado, como el muchacho que escogió el duelo y el entierro de su padre antes que seguir a Jesús.  Es que hombres y mujeres hacemos de nuestras emociones y sentimientos nuestro propio dios con mucha facilidad. Y no es algo extraño para nosotros, ¡cuántas veces no pudimos “disponer nuestro corazón” para elegir lo que Dios había dispuesto de antemano! 

Cuando la prueba y el dolor tocan nuestra puerta, inevitablemente se provocan cambios en nuestra vida. Seguramente el sufrimiento hizo de vos una persona mucho más comprensiva y con mayor capacidad de entender y acompañar a los que sufren. 

En su vida terrenal, Jesús sufrió como hombre las mismas cosas que nosotros sufrimos hoy y esto es parte de nuestra esperanza, porque él comprendió en su propia carne nuestras debilidades y nuestros dolores.

Dios es un Padre amoroso, que no abusa de nuestro dolor ni provoca pruebas y angustias para probar nuestra resistencia. El dicho popular es: “Dios aprieta pero no ahorca”, y esa frase está muy lejos de su corazón compasivo. Ningún papá o mamá, con sus instintos paternales intactos, abusa de un hijo para ver qué tan fuerte es, y si nosotros, dice la Palabra, siendo malos podemos dar cosas buenas a nuestros hijos…. ¿cómo el Padre podría apagarnos o dañarnos en un tiempo de dificultad? 

Al reflexionar sobre el dolor y la alegría recuerdo indefectiblemente Romanos 8:28 «A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.»

Este versículo me provoca una profunda tranquilidad y esperanza. Ya lo comprobé. Estoy segura, no porque sea inmune a los problemas y la tristeza, sino porque el mal trago no es mi destino. Y tampoco el tuyo.

 

Ruth O. Herrera