Firmeza

Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie. Pero que pida con fe, sin dudar, porque quien duda es como las olas del mar, agitadas y llevadas de un lado a otro por el viento. Quien es así no piense que va a recibir cosa alguna del Señor; es indeciso e inconstante en todo lo que hace.

Santiago 1: 5-8 NVI

(Énfasis del autor)

 

En los devocionales anteriores de esta semana les compartí acerca de la importancia de ser personas honestas, sinceras, que hablen la verdad sabiamente. Al escribir, el Señor me confrontó con la realidad de ser constante y firme en cada una de esas características o decisiones en mi vida. Así que pensé y me hice algunas preguntas, y te las comparto para que Papá nos inspire. ¿Digo siempre la verdad? ¿Me considero una persona sabia y oportuna? ¿Cómo camino en honestidad? No todas las preguntas pude respondérmelas de inmediato. Seguramente también podés tomar un tiempo para meditar.

Casi podría decir que Santiago, al escribir esta carta, hablaba de mis propias dudas e inconstancia de ciertos aspectos de mi vida. Así que me pregunté: ¿Quién puede ser recordado por su firmeza y honestidad? Y sí… encontré que hay muchas personas que hicieron parte de la historia por no volver sobre sus pasos, su sinceridad y convicciones. Recordé a una mujer que mi mamá siempre admiró, se llamaba Corrie Ten Boom. Una cristiana holandesa que mostró una firmeza inquebrantable durante la ocupación nazi de los Países Bajos. Ella y su familia ocultaron a judíos en su casa para protegerlos del holocausto. A pesar del riesgo, Corrie actuó sin titubear y con compasión demostrando su amor por Dios y por su prójimo. Finalmente fue arrestada y encarcelada, pero su testimonio de fe y su convicción siguen inspirando a muchos.

 

“El hombre de doble ánimo es una persona arrastrada en dos direcciones opuestas. Sus lealtades están divididas, y a causa de su falta de sinceridad, vacila entra la fe y la incredulidad, pensando algunas veces que Dios le ayudará y renunciando en otras ocasiones a toda esperanza. Tal persona es inconstante en todos sus caminos, no sólo en su vida de oración. La falta de consistencia en el ejercicio de su fe pone al descubierto la esencia de su manera de ser”

Comentario de la Biblia Plenitud

 

Segura y lógicamente alguna vez dudaste al tomar una decisión, y muchas veces, o siempre, es bueno repensar, evaluar, sacar costos y no apresurarse. Pero la inconstancia en “todos” los caminos tiene mucho que ver con no poder rendir la voluntad a Dios, o no estar dispuesto a ceder. Pedir sabiduría, como aconseja Santiago, está ligado a pedir dirección al Espíritu Santo. Tener ideales es muy bueno, pero no siempre es sinónimo de sabiduría aplicada. Si somos capaces de ir en la dirección que Papá nos indica, es una garantía de alcanzar metas.

La inconstancia y la duda son hermanas cercanas, afectan directamente nuestra voluntad, nos desaniman, provocan la idea de fracaso. Pero Dios te capacitó y me capacitó para alcanzar las metas que Él nos propone. En nuestro trabajo o estudio, en las responsabilidades y ocupaciones sociales o en nuestro llamado ministerial, somos enseñados en aquello que Él puso en nuestro camino. Entregarle tu vida a Cristo significa aceptar Su plan y así recibir la firmeza para llegar a la meta. Cuanto más difícil sea, más dependencia del Espíritu Santo.

Martin Lutero, Nelson Mandela, María Curie, entre otras miles de personas son ejemplos que muestran cómo la firmeza en las creencias y la constancia pueden tener un impacto trascendental en la historia, cambiando sociedades y dejando un legado duradero.

Ruth O. Herrera