¿Fracaso?

Después de que encarcelaron a Juan, Jesús se fue a Galilea a anunciar las buenas nuevas de Dios.  «Se ha cumplido el tiempo —decía—. El reino de Dios está cerca. ¡Arrepiéntanse y crean las buenas nuevas!»

Marcos 1:14-15 NVI
(Énfasis del autor)

Hoy quiero invitarte a meditar en un pasaje que nos llama a comenzar con propósito y confianza.

Juan el Bautista, quien había preparado el camino para el Mesías, había sido encarcelado, lo que marca un hito en la historia.

Para el plan de Dios la encarcelación de Juan no fue un obstáculo para que Jesús continuara su misión, sino que sirvió como un paso hacia la proclamación del Reino de Dios. La noticia de la prisión de Juan nos recuerda que la vida no siempre será fácil; que hay obstáculos y dificultades, pero eso no detiene la obra de Dios.

En esta declaración Jesús refleja que el plan divino estaba llegando a su punto culmine, la manifestación plena del propósito de Dios en su Hijo.

El tiempo señalado por Dios no era solo cronológico, sino también espiritual. El tiempo en que la promesa de redención, salvación y restauración se cumpliría.

La Palabra de Dios nos ofrece instrucciones y ánimo para cada etapa de nuestra vida.

Dios tiene un tiempo para cada cosa, un tiempo especial y perfecto en Su propósito, sólo tenemos que estar atentos y decidir “entrar” en ese tiempo de manera sencilla, práctica y concreta.

Hoy la vida y el sacrificio de Jesús sigue significando que cada año, cada día nuevo es un momento especial en el que Dios renueva su promesa y su plan en nuestras vidas. No es solo un cambio de fecha en el calendario, sino una oportunidad para experimentar la gracia de Dios en un nivel más profundo. Nos invita a recordar que Dios tiene un tiempo perfecto para cada cosa, y que Él cumple sus promesas en su tiempo.

En las expectativas de Dios no hay fracasos; hay procesos. Evalúa la instancia en la que te encontrás, ubicá el proceso que estás atravesando y desafiate a permitir que este año continúe el plan de Dios desarrollándose en tu vida.

No fracasaste, seguís el proceso. El fracaso es no hacer absolutamente nada. Vale la pena intentar, sabiendo quién nos sostiene. 

Para Jesús la prisión de Juan no fue el fin, sino un momento de transición que dio paso a la proclamación de la esperanza.

Puede haber en el recorrido instancias que parezcan fracasos, acontecimientos con la sensación de que “Juan fue encarcelado”. ¿cuántas veces? Quizá muchas. Con los ojos puestos en lo Divino, en el plan eterno del Padre: que este año podamos interpretar correctamente el tiempo en el que estamos y el que está por venir.

“Se ha cumplido el tiempo” …

Lo cronológico es una hora sumada a otras horas, pero el kairós es un momento especial que en las manos de Dios puede ser un momento súper oportuno

 

Ruth O. Herrera