No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús.
Filipenses 4:6-7 NTV
Felicidad, alegría, gozo… están emparentados, pero no son lo mismo. Mucho se ha escrito del tema, abundan los argumentos cinematográficos, libros, talleres, opiniones, encuentros y desencuentros. Sería inagotable el desarrollo del tema, pero Pablo hizo con su propia vida la conclusión.
Él habla del valor que le daba a las cosas, y su decisión de que Cristo tenga en su vida el más alto lugar, considerándolo como su mayor riqueza.
Esto es para el apóstol la raíz de su gozo, que no dependía de lo que poseía sino de su evaluación y experiencia.
Me alegra mucho que, como hermanos en Cristo, al fin hayan vuelto a pensar en mí. Yo estaba seguro de que no me habían olvidado, sólo que no habían tenido oportunidad de ayudarme. No lo digo porque esté necesitado, pues he aprendido a estar satisfecho con lo que tengo. Sé bien lo que es vivir en la pobreza, y también lo que es tener de todo. He aprendido a vivir en toda clase de circunstancias, ya sea que tenga mucho para comer, o que pase hambre; ya sea que tenga de todo o que no tenga nada. Cristo me da fuerzas para enfrentarme a toda clase de situaciones.
Filipenses 4: 10-13 TLA
La tristeza que podía lógicamente experimentar Pablo era cambiada por su clarísimo sentido de servicio y ministerio. No vivía su situación como una desgracia sino como un medio para alcanzar a Cristo.
Mis amados hermanos, pase lo que pase, alégrense en el Señor…
Filipenses 3:1ª NTV
Me impacta en este versículo, como en otros, el consejo imperativo de Pablo, quien pone de manifiesto su autoridad y carácter paternal, dejando así una regla de vida para un cristiano. No era alguien desconocido o sin influencia para los de Filipo. Por el contrario, su carta es claramente de tono patriarcal. Sus consejos, opiniones o pedidos tenían la fuerza de una doctrina para esta nueva iglesia.
Pero es claro que, aunque nos ordenen ser felices, la vida está llena de blancos y negros que distorsionan esa alegría.
Obviamente, el deseo de todo ser humano es tener momentos de felicidad, pero son justo esos los que más a menudo no alcanzamos. Y aunque nadie se determina a ser infeliz, ser feliz continuamente no es posible.
Después de todo… ¿qué importancia tiene no ser feliz todo el tiempo?
Mientras vayamos decididamente hacia la voluntad de Dios, nos cruzaremos una y otra vez con experiencias buenas que nos hagan bien, felices de ser y hacer lo que Papá nos preparó desde el principio
Pablo les escribió a sus amigos de Filipo por la sabiduría del Espíritu, y seguramente desde su experiencia de vida. Un hombre apasionado que pasó de la más absoluta violencia a la más intensa dependencia de Dios; de vivir en abundancia a sufrir la pobreza; de guiar a soldados a ser encarcelado.
Su mayor crédito era su propia vida, y no hay duda de que cuando el apóstol les pide a los filipenses que sean felices sabía de qué se trataba…
¿Cuáles son las cosas que provocan más tu alegría?
¿Qué área de tu vida disfrutás más, laboral, familiar, ministerial…? Tomá un momento para pensar, orar… y decidir ser feliz hoy disfrutando lo que Papá te preparó
Y ahora, amados hermanos, una cosa más para terminar. Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza.
Filipenses 4:8 NTV
Ruth O. Herrera
