Pero tú aumentarás mis fuerzas como las del búfalo; Seré ungido con aceite fresco.
Salmo 92:10 (RVR60)
El búfalo, toro o buey salvaje es un animal que tiene mucha fuerza, puede llevar carga pesada y se utiliza para realizar tareas que requieren esfuerzo. Algunos autores dicen que la referencia al búfalo y al aceite tiene que ver con que este animal tiene una característica curiosa, dentro de su joroba tiene almacenado aceite, y cuando algún enemigo se acerca, él retrocede y comienza a girar sobre sí mismo. Al hacer estos movimientos el aceite impregna su piel exterior y la hace resbalosa, una especie de defensa contra las heridas; entonces se lanza al ataque confiado y puede vencer a sus enemigos.
Otra interpretación es que el aceite fresco sugiere frescura y alegría, por eso algunas versiones traducen “perfume” en lugar de aceite. Ya que el óleo se utilizaba para aliviar la resequedad de la piel del rostro cuando la gente permanecía mucho tiempo bajo el sol agobiante, y también como perfume.
Sea cual sea la figura correcta el salmista tenía la convicción de que el Señor lo había hecho tan fuerte como un animal de carga y que podría ver la destrucción de los enemigos de Dios, que también eran sus enemigos.
¡Cuántas veces el salmista se habrá sentido débil, sin fuerzas! solo Dios podía aumentar su fuerza de manera sobrenatural para que, como toro salvaje, pudiera arremeter contra sus enemigos y vencerlos en tiempos donde las batallas entre pueblos eran constantes.
Isaías también nos recuerda esta verdad. Dios quiere darnos fuerzas sobrenaturales que nos permitan elevarnos para sobrevolar cualquier circunstancia. Los que confiamos en Papá también podemos quedarnos sin vigor, pero creemos en que no sólo dependemos de nuestra fortaleza física o emocional, sino de Aquel que provee fuerzas del cielo en el momento en que más las necesitamos.
¿Te gustaría tener esas fuerzas avasallantes para derrotar a tus problemas, crisis, dolor y todo aquello que se levanta como un enemigo? Seguramente tu respuesta ¡Sí! Por eso necesitás caminar con el Señor, que te conoce en profundidad y puede dártelas en el momento en que menos pensás que vas a obtenerlas.
Él fortalece al cansado y acrecienta las fuerzas del débil. Aun los jóvenes se cansan, se fatigan, y los muchachos tropiezan y caen; pero los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán.
Isaías 40:29-31 (NVI)
La figura del aceite, como símbolo de alivio y frescura, acompaña el mensaje como cuando una persona está expuesta al viento y al sol y su piel se reseca. En la actualidad hay toda una industria cosmética que ofrece soluciones efectivas para combatir esa sensación de piel “tirante”: cremas, emulsiones, lociones, aguas micelares…en ese tiempo se utilizaba el aceite.
Si hace tiempo que estás bajo el sol abrasador de la rutina y las circunstancias que te agotan, o si soplan vientos de crisis que resecan tu interior, necesitas ser ungido con el aceite fresco y perfumado del Espíritu. Decidí conscientemente que tu día se llene de ese aroma y transferilo a otros. Dios quiere cubrir tu piel y darte alivio y frescura para que puedas compartir esa experiencia con los que te rodean.
¡Que el Señor te bendiga con nuevas fuerzas y te unja con aceite fresco!
Mónica Lemos
